• 1. Josué – Introducción

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    Josué es un libro histórico del Antiguo Testamento que trata sobre la conquista de la Tierra Prometida y el reparto de la tierra entre las tribus de Israel. En este programa hacemos una introducción al libro de Josué y comenzamos con el prólogo del libro que gira alrededor de dos grandes temas: la continuidad entre la misión de Moisés y la de Josué y la unidad entre las tribus que forman el pueblo de Israel.

  • 2. Misión de Josué

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    Sin olvidar que el autor de la Historia de la Salvación es Dios mismo y el protagonista es el pueblo de Israel, hoy vamos a adentrarnos en la misión de Josué: servir de mediador entre Dios y su pueblo para llevar a cabo la Historia de la Salvación. Una vez muerto Moisés, el señor insta a Josué a ponerse en marcha, junto con todo el pueblo de Israel, hacia la Tierra Prometida. Para ello le da unas indicaciones: ser fuerte y valiente y seguir el camino recto mediante la escucha y la meditación de su Palabra.

  • 3. Preparativos para la conquista

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    Comienzan los preparativos para la conquista de la Tierra Prometida. Josué envía a dos exploradores para que inspeccionen la tierra, especialmente Jericó. Ellos llegan a casa de Rajab, una prostituta, pero cuando el rey de Jericó se entera de su presencia se ven obligados a huir para no ser capturados. Rajab, junto con toda su familia, se convierte al Dios único y verdadero y sella una alianza con los exploradores para salvarse junto con todos los suyos. Los exploradores regresan junto a Josué y el pueblo se prepara para cruzar el Jordán.

  • 4. Entrada en la Tierra Prometida

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    El pueblo de Israel cruza el Jordán. El paso por el Jordán se celebra en la liturgia el jueves de la semana XIX del tiempo ordinario del año impar. En este programa leeremos el texto que se celebra en la liturgia y veremos cómo el pueblo de Israel, por orden del Señor a Josué, levantan el monumento de Guilgal donde el pueblo será circuncidado antes de celebrar as Pascua.

  • 5. Celebración de la Pascua

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    El pueblo de Israel entra en la Tierra Prometida después de cruzar el Jordán y lo primero que hace es celebrar la Pascua. Hoy leemos la celebración de la Pascua en la Tierra Prometida a la luz de la liturgia de la Iglesia. A continuación el Señor da una serie de instrucciones a Josué para conquistar la ciudad de Jericó.

  • 6. Programa especial de Navidad

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    En este programa especial de Navidad tenemos como invitado a D. Alfonso Sanz, sacerdote y experto en Sagradas Escrituras. Siguiendo el comienzo del capítulo dos del Evangelio de Lucas, comentamos el viaje de José y María desde Nazaret hasta Belén, como consecuencia del edicto de Cesar Augusto para que se empadronase todo el mundo. Al llegar a Belén encuentran que no hay sitio para ellos en la posada y se ven obligados a buscar un lugar para el nacimiento de su Hijo.

  • 7. Conquista de Jericó

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    Continuamos con la conquista de Jericó. El Señor ya había dado una serie de instrucciones a Josué y ahora Josué está ya preparado para tomar posesión de la ciudad siguiendo las instrucciones del Señor. Josué se levanta al amanecer y comienza, junto con los sacerdotes, el arca de la alianza y el pueblo, una verdadera procesión litúrgica tal y como el Señor le había indicado. Al séptimo día, al dar la séptima vuelta y tras el sonido de las trompetas, la muralla de Jericó se desploma sobre sí misma y el pueblo se lanza al asalto de la ciudad.

  • 8. El pecado de Acán

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    Josué deja con vida a Rahab y a toda su casa, como había prometido, y Rahab se incorpora al pueblo de Israel. Los israelitas prenden fuego a la ciudad y prosiguen su ocupación de la Tierra Prometida dirigiéndose a la ciudad de Ay. Pero esta vez fracasan en la conquista de la ciudad porque un israelita, Acán, no respeta la ley del anatema y se queda parte del botín para su uso particular, olvidando que la tierra de Canaán es un don de Dios a su pueblo que exige la fidelidad a Dios y la unidad entre sus miembros.

  • 9. La conquista de Ay

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    Acán confiesa que ha violado el pacto con el Señor y que ha cometido una infamia en Israel, quedándose con parte del botín consagrado al anatema. Finalmente Acán es lapidado y sus bienes quemados. El pueblo de Israel continua con la conquista de la Tierra Prometida. Esta vez toma la ciudad de Ay con éxito y a continuación Josué construye un altar al Señor, en el que se ofrecen holocaustos y sacrificios de comunión y junto al que se lee la Ley de Moisés a todo el pueblo reunido alrededor del Arca de la Alianza.

  • 10. Alianza de Israel con los gabaonitas

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    Cuando los reyes del centro y del sur de Canaán se enteran de las conquistas del pueblo de Israel, deciden aliarse para hacer frente común contra Josué y contra Israel. Sin embargo, los habitantes de Gabaón, conscientes de su incapacidad para hacer frente a semejante rival, buscan una solución para no ser conquistados y deciden engañar a Josué y a Israel para que hagan una alianza con ellos y así salvar sus vidas. Al enterarse los reyes del centro y del sur deciden atacar a los gabaonitas antes que a Israel, pero Israel, fiel a su alianza, sale en ayuda de Gabaón.

  • 11. La batalla de Gabón

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    Comienza la batalla en defensa de los gabaonitas. El sol se paró en medio del cielo y demoró su puesta casi un día completo hasta que Josué venció a todos sus enemigos. Pero los cinco reyes habían huido y se habían escondido en la cueva de Maquedá. Josué acaba con ellos y continua la conquista del resto del país cumpliendo todo lo que el Señor le había mandado a Moisés.

  • 12. Vigilia Pascual

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    Programa especial en el que nos preparamos para celebrar la Vigilia Pascual que comienza con la puesta de sol y culmina con la Resurrección de Cristo en la alborada del Domingo. Tras una breve introducción, haremos una lectura teológica de la celebración que se divide en cuatro partes: Liturgia de la Luz, Liturgia de la Palabra, Liturgia Bautismal y Liturgia Eucarística.

  • 13. El reparto de la Tierra Prometida

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    «Josué se apoderó de toda la tierra, como el Señor lo había mandado a Moisés». A continuación, tiene lugar el reparto de la tierra entre las doces tribus. Tras una serie de instrucciones, se ratifica el primer reparto que hizo Moisés en su día de Transjordania entre las tribus de Rubén, Gad y media de Manasés. A continuación, Josué continua con el reparto del resto de las tierras que veremos en el próximo programa. Intervención de Mónica Navarro: La Fiesta de Purim.

  • 14. Fin del reparto

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    Continuamos con el reparto de la Tierra Prometida. La primera casa que recibe su heredad es Judá, pero antes de adjudicársela se recuerda la promesa que Moisés hizo a Caleb de darle la heredad de Hebrón. A continuación se reparte, en el santuario de Guilgal, la heredad de Judá y de los hijos de José, Efraím y Manasés. Como Josué es de la tribu de Efraím, el Arca de la Alianza se traslada al santuario de Siló en Efraím y desde allí se continua con el reparto del resto de las tribus: Benjamín, Simeón, Zabulón, Isacar, Aser, Neftaí y Dan.

  • 15. El altar testigo

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    Una vez repartida la Tierra Prometida entre las tribus se nombran seis ciudades refugio para que pueda huir a ellas el que haya matado a una persona sin querer hasta que se realice el juicio. También se nombran cuarenta y ocho ciudades para los levitas ya que a la tribu de Leví no se le había adjudicado ninguna tierra pues su heredad es el Señor. Una vez concluido el reparto, las tribus de Transjordania regresan a sus tierras y construyen un altar testigo frente al Jordán para que sirva como testimonio de que ellos sirven al Dios de Israel y para que sus hijos no lo olviden nunca al habitar a otro lado del Jordán.

  • 16. Muerte de Josué

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    Llegamos al final del libro de Josué. Josué, antes de morir, dirige un discurso al pueblo en el que recapitula e interpreta en sentido religioso los acontecimientos vividos. El mensaje que transmite es prácticamente el mismo que Dios le comunicó a él cuando murió Moisés: una invitación a fiarse del Señor y a cumplir enteramente su Ley. A continuación Josué renueva la Alianza con Dios e invita al pueblo a unirse a él. El pasaje se proclama el Domingo XXI del Tiempo Ordinario, año B. Finalmente Josué muere y es sepultado.

  • 17. Comienzo del libro de los Jueces

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    Comenzamos con el libro de los Jueces. Josué ya ha muerto y ahora los israelitas tendrán que continuar su vida en la Tierra Prometida. Antes de comenzar a narrar la historia de los jueces de Israel, el libro introduce un prólogo en el que se recuerda la Alianza que el Señor había sellado con su pueblo y la infidelidad de esta nueva generación que no ha conocido al Señor. Sin embargo, a pesar de la continua reincidencia de Israel en la infidelidad a Dios, el Señor insiste en salvar a su pueblo.

  • 18. Otniel y Ehud

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    Terminamos con el prólogo del libro de los Jueces y comenzamos con la historia de los jueces de Israel. El primer juez del que nos habla la Biblia es Otniel, de la familia de Caleb. Israel es atacado por Cusán Risataim, rey de Aram-Naharaim, quien somete al pueblo durante ocho años. Los israelitas claman al Señor y el Señor envía a Otniel para que les libere. El siguiente juez es Ehud, de la tribu de Benjamín. El pueblo de Israel es vencido por Eglón, rey de Moab, y el Señor envía a Ehud para que libere a su pueblo.

  • 19. Débora y Gedeón

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    En este programa comentamos las hazañas de Débora, una profetisa que juzga a Israel junto al juez Barac. Israel es atacado por el Yabín, rey de Canaán. Israel clama al Señor y el Señor envía a Débora y a Barac para que liberen a su pueblo. El siguiente Juez de Israel es Gedeón. Los israelitas son oprimidos por Madián y Amalec y el Señor les envía a Gedeón para que los libere. La vocación de Gedeón se proclama en la Liturgia de la Iglesia el martes de la semana XX del T.O., año impar.

  • 20. Gedeón I

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    Continuamos con historia de Gedeón. Una vez que Dios revela a Gedeón su vocación de salvar al pueblo de Israel, lo primero que le pide es que destruya los altares a los ídolos para construir un altar al Señor como es debido. A continuación, Gedeón es revestido por el Espíritu del Señor. Pero antes de combatir al enemigo, le pide una señal al Señor como confirmación de que él es realmente el instrumento para salvar a su pueblo. Una vez confirmado, Gedeón selecciona a los soldados que lucharán contra Madián y Amalec. Intervención de Mónica Navarro: Visita del Papa Francisco a la Sinagoga de Roma.

  • 21. Gedeón II

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    Gedeón vence a Madián y Amalec y el pueblo de Israel le quiere proclamar rey, pero Gedeón rechaza la realeza alegando que no gobernará él ni su hijo, sino que será el Señor el que gobierne. Gedeón tuvo setenta hijos y murió tras una feliz ancianidad, nos dice la Biblia. Pero tras la muerte de Gedeón los israelitas vuelven a dar culto a los ídolos y su hijo Abimélec intenta ser nombrado rey de Siquem, para ello mata a todos sus hermanos. Sólo Jotam consigue escapar.

  • 22. Abimélec, hijo de Gedeón

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    Comenzamos el programa de hoy con una bella fábula pronunciada por Jotam, el único hermano que Abimélec no consiguió asesinar. Esta fabula, que encierra una gran enseñanza, es proclamada en la Liturgia de la Iglesia el miércoles de la semana XX del tiempo ordinario, año impar. A través de ella Jotam narra como los siquemitas acaban de nombrar rey a su hermano Abimélec y lanza una bendición sobre aquellos que lo haya hecho de buena fe y una maldición sobre aquellos que sabían lo que hacían. Finalmente Siquem se rebela contra Abimélec que acaba siendo asesinado por una mujer.

  • 23. Jefté

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    Los israelitas volvieron a hacer el mal a los ojos del Señor dando culto a los ídolos y, por tanto, apartándose de Dios. Como consecuencia, los amonitas acaban oprimiéndoles y los israelitas, una vez más, claman al Señor. Los ancianos de Galaad fueron a buscar a Jefté, que había sido rechazado por sus hermanos por ser hijo de una prostituta, para pedirle que fuera su jefe en la lucha contra los amonitas. Jefté, a pesar del comportamiento de sus hermanos accede a ser su jefe si esa es la voluntad del Señor.

  • 24. Sansón

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    Los israelitas vuelven a hacer el mal a los ojos del Señor y caen en manos de los filisteos durante cuarenta años. Claman al Señor y el Señor les envía a Sansón, de la tribu de Dan. Sansón es figura de Juan Bautista y su historia se proclama en la Liturgia de la Iglesia el 19 de diciembre. Sansón libra a los israelitas de los filisteos, pero acaba muriendo en sus manos.

  • 25. Rut (1ª parte)

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    El libro de Rut narra la historia de cómo una mujer extranjera, de cuya descendencia nacería el rey David, se incorporó al pueblo de Israel. Compuesto probablemente cuando Judá era una provincia del imperio persa (siglos VI-IV a.C.), el libro deja una puerta abierta a la dimensión universal de la salvación divina.

  • 26. Rut (2ª parte)

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    El libro de Rut narra la historia de cómo una mujer extranjera, de cuya descendencia nacería el rey David, se incorporó al pueblo de Israel. Compuesto probablemente cuando Judá era una provincia del imperio persa (siglos VI-IV a.C.), el libro deja una puerta abierta a la dimensión universal de la salvación divina.

  • 27. Rut (3ª parte)

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    El libro de Rut narra la historia de cómo una mujer extranjera, de cuya descendencia nacería el rey David, se incorporó al pueblo de Israel. Compuesto probablemente cuando Judá era una provincia del imperio persa (siglos VI-IV a.C.), el libro deja una puerta abierta a la dimensión universal de la salvación divina.

  • 28. 1 Samuel: Ana

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    La historia contenida en los libros de Samuel abarca una etapa trascendental en la vida de Israel: el paso de un régimen de liderazgo ocasional a un Estado organizado con una monarquía hereditaria y única, según el modelo de los reinos vecinos, y que se extiende desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de David. Hoy hablaremos de la madre de Samuel, Ana, una mujer piadosa que pone toda su confianza en el Señor.

  • 29. Consagración de Samuel

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    Después de mucha oración, Ana concibe a su hijo Samuel, al que consagra al Señor ya antes incluso de saber que Dios se lo había concedido. Ana espera a que el niño sea destetado para cumplir su promesa y presentarlo ante el Señor en el santuario de Siló, donde Samuel será educado por el sacerdote Elí para servir al Señor.

  • 30. Vocación de Samuel

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    Samuel continúa sirviendo al Señor en el templo de Siló, mientras que los hijos del sacerdote Elí eran hombres depravados que no reconocían ni al Señor ni las obligaciones del sacerdote ante el pueblo. Elí era ya muy viejo, pero se enteró de todo lo que hacían sus hijos y les amonestó, aunque ellos no le escuchaban. El Señor reprende a los hijos de Elí y llama a Samuel para que le sirva.

  • 31. Samuel: sacerdote, juez y profeta

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    Samuel se pone a disposición del Señor para servirle como sacerdote, juez y profeta. El Señor le anuncia que va a condenar la casa de Elí porque sus hijos han maldecido a Dios y Elí no les ha reprendido como debería haberlo hecho. Todo Israel reconoce a Samuel como profeta del Señor y la palabra de Samuel llega a todo Israel.

  • 32. El Arca de la Alianza es capturada

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    Los filisteos se enfrentan a Israel y esta es derrotada. Entonces el pueblo de Israel decide llevar el arca de la Alianza al campo de batalla para ganar a los filisteos, pero de nuevo son derrotados, el arca del Señor es capturada y mueren los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás. Cuando Elí se entera de que el arca ha sido capturada cae hacia atrás y muere.

  • 33. El Arca de la Alianza es recuperada

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    Dese que el arca de la Alianza está en poder de los filisteos, estos no tienen más que desgracias, así que deciden devolver el arca al pueblo de Israel. Convocan a sus sacerdotes y adivinos para consultarles y estos les dicen que devuelvan el arca con cinco tumores de oro y cinco ratas de coro como ofrenda de reparación. Así lo hacen, el arca es devuelta y los levitas ofrecen holocaustos y sacrificios de comunión al Señor.

  • 34. El pueblo pide un rey

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    Con Samuel se cierra la etapa de los jueces dirigentes y comienza la instauración de la monarquía en Israel, que durará hasta el destierro de Babilonia. Dado que los hijos de Samuel no eran idóneos para continuar la labor de su padre, el pueblo pide un rey para que les gobierne como hacen las demás naciones. El Señor dice a Samuel que les advierta bien de los derechos que tendrá el rey que reine sobre ellos.

  • 35. Encuentro de Saúl con Samuel

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    Saúl será el primer rey de Israel. Saúl es de la tribu de Benjamín, hijo de Quis, un benjaminita influyente. A Quis se le habían perdido unas asnas y pide a su hijo Saúl que vaya con un criado a buscarlas. Así Saúl, buscando las asnas, se encuentra con Samuel en la ciudad de Ramá. El Señor revela a Samuel que es Saúl a quien deberá ungir como jefe de su pueblo Israel.

  • 36. Unción de Saúl

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    Samuel unge a Saúl como rey de Israel y le dice: “He aquí que el Señor te ha ungido como príncipe de mi pueblo Israel. Tú regirás al pueblo del Señor y le librarás de la mano de los enemigos que le rodean”. Saúl es figura de Cristo, que viene de la traducción griega del término hebreo “Mesías” que quiere decir “ungido”. Saúl vence a los amonitas y su victoria le proporciona el reconocimiento definitivo como rey de Israel.

  • 37. Discurso de Samuel

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    El discurso de Samuel a la asamblea de Israel viene a ser el resumen y la interpretación religiosa de la historia narrada en los capítulos anteriores. Está impregnado de la doctrina sobre la Alianza. El Señor es quien toma la iniciativa para establecerla y quien exige su cumplimiento: si el pueblo se mantiene fiel, Dios no lo abandonará; pero si el pueblo obra mal, Dios tendrá que castigarlo junto con su rey. Así ocurrirá a lo largo de todo el periodo de la monarquía, y así el destierro final a Babilonia será el castigo por las infidelidades cometidas en los años que había rey.

  • 38. Condena a Saúl

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    Una vez que Samuel ha hablado al pueblo, traspasa su poder de juez-gobernante al rey Saúl. En este programa escucharemos la condena solemne de Dios a Saúl que guiado por su soberbia, como un día hicieron nuestros primeros padres, le desobedece queriendo regir el mundo según su voluntad y no la de Dios.

  • 39. Victoria de Jonatán

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    En este programa veremos la forma de actuar de Jonatán, hijo de Saúl, frente a los filisteos. Mientras Saúl decidió aplacar la ira de Dios a su manera, sin cumplir la voluntad del Señor ni fiarse de Él, Jonatán hace todo lo contrario y se pone en manos de Dios. Bien sabe él que al Señor nada le importa que nuestros enemigos sean pocos o muchos para poder vencerlos.

  • 40. Nueva condena a Saúl

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    Saúl vuelve a desobedecer al Señor, esta vez en la batalla contra los Amalecitas. Dios le pide que entregue Amalec al anatema y Saúl desobedece, por lo que esta vez Dios rechaza definitivamente a Saúl. Saúl reinará sobre Israel durante cuarenta años, pero el reinado no continuará a través de su descendencia sino a través de David, hijo de Jesé.

  • 41. Unción de David

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    El Señor pide a Samuel que vaya a la casa de Jesé en Belén para ungir a uno de sus hijos como rey de Israel. Contra todo pronóstico, el elegido es David, el más pequeño, el que se ocupa del rebaño. Samuel unge a David y a partir de ese momento el Espíritu del Señor invade a David y se aleja de Saúl. David, poco después, entra al servicio de Saúl.

  • 42. David y Goliat

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    David se enfrenta al gigante Goliat de Gat, valiente guerrero de más de tres metros de estatura. Goliat desafía a Israel y le reta a luchar con él con la condición de que quien pierda en la lucha será siervo del ganador. David se enfrenta a él y le vence con su honda. Primero le hiere en la frente con una piedra y después le corta la cabeza con su propia espada.

  • 43. Envidia de Saúl

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    Tras la derrota de Goliat, la admiración de Saúl por David no tarda mucho en transformare en envidia y celos, hasta el punto de que, a partir de ahora, el intento de acabar con David se va a convertir en una obsesión para Saúl. Pero el Señor “estaba con David”, por lo que David sale victorioso de todas las batallas y acaba contrayendo matrimonio con Mical, la hija menor del rey Saúl.

  • 44. David escapa de Saúl

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    Saúl continúa obsesionado con matar a David. Envía a sus emisarios para que le prendan en su propia casa, pero Mical le ayuda a escapar. El salmo 59 (VG 58) fue escrito a raíz de este episodio. El Señor continúa protegiendo a David en todo momento. Su amigo Jonatán intentará convencer a su padre, Saúl, para que persista en su intento de matar a su amigo David.

  • 45. Pacto entre Jonatán y David

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    Jonatán y David se prestan juramento de amistad y ponen a Dios por testigo. Jonatán intenta una vez más disuadir a su padre de matar a David, pero Saúl está totalmente obcecado con acabar con David y no lo consigue. David se ve obligado a huir lejos de la ciudad y los dos amigos tienen finalmente que separarse. David huye al Santuario de Nod junto al sacerdote Ajimélec.

  • 46. Traición de Doeg

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    Cuando David llegó al Santuario de Nod, el sacerdote Ajimélec le dio los panes del sacrificio que habían sido retirados de delante del Señor para reemplazarlos por otros recientes. Aquel día se encontraba allí Doeg, uno de los servidores de Saúl, lo que causará más adelante la muerte de todos los sacerdotes de Nod por orden de Saúl. David huye a Gat, donde había matado a Goliat. Ante el temor de que acaben con él, simula haber perdido el juicio y consigue salir con vida.

  • 47. Muerte de los sacerdotes de Nod

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    Como consecuencia de la traición de Doeg, Saúl ordena matar a todos los sacerdotes de Nob. Es una orden tan absurda que sus servidores se niegan a cumplirla y será el propio Doeg, el edomita, quien dé muerte a todos los sacerdotes. Abiatar, hijo de Ajimélec, consigue escapar y va junto a David para comunicarle que Saúl había dado muerte a los sacerdotes del Señor. David le pide que permanezca a su lado y se refugia, junto con su ejército, en el desierto de Zif. Allí Jonatán irá a consolarle.

  • 48. Nueva persecución de Saúl a David

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    Saúl vuelve otra vez a perseguir a David. Esta vez será una incursión de los filisteos en la parte opuesta del país lo que obligará a Saúl a interrumpir la persecución. Pero, una vez que acaba su lucha contra los filisteos, Saúl vuelve a perseguir a David. Acontece aquí el famoso episodio de la cueva, en la que Saúl entra para hacer sus necesidades y, mientras tanto, David le corta la punta del manto, en vez de matarle.

  • 49. David y Abigaíl

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    El profeta Samuel muere y la Historia de la Salvación continua con David como protagonista. David, que ya había instituido el ejército y el sacerdocio, inicia ahora la formación de su familia, de la corte real. El encuentro y posterior matrimonio entre David y Abigaíl es uno de los relatos más bellos del libro de Samuel. Tres son los personajes de esta historia: David, Abigaíl y Nabal.

  • 50. Último encuentro entre Saúl y David

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    David vuelve a tener a Saúl en sus manos. Sin embargo, David no solo perdona la vida de Saúl, sino que, habiendo sido él mismo ungido para el reino y sabiendo que no sería rey de Israel hasta que Saúl no fuera quitado de en medio, David juzgó que era mejor padecer el mal en su humilde situación antes que alcanzar el reino dando rienda suelta a su ira contra aquel que no paraba de afligirle.

  • 51. David entre los filisteos

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    David se ve obligado a refugiarse entre sus propios enemigos, los filisteos, para escapar de Saúl. Por este motivo se presenta ante Aquis, rey de los filisteos, haciéndole creer que quiere unirse a sus tropas y pelear contra Judá, cuando en realidad lo que hará es destrozar a los aliados de los filisteos. Cuando el rey de los filisteos reúne sus tropas para luchar contra Israel, Saúl, desobedeciendo la Ley, consulta a una mujer nigromante sobre lo que debe hacer.

  • 52. Invasión de los amalecitas

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    Saúl pide a la mujer nigromante que evoque al profeta Samuel y éste asciende, envuelto en su manto, desde el fondo de la tierra. Samuel le dice a Saúl que al día siguiente morirá él y sus hijos, y que su ejército caerá en manos de los filisteos. Por su parte, David es excluido del combate de los filisteos contra el pueblo de Israel y regresa, junto con sus hombres, a Siquelag. Al llegar, se encuentra con la sorpresa de que los amalecitas han quemado la ciudad y se han llevado todo, hasta las mujeres y los niños.

  • 53. David salva a su pueblo

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    David consulta al Señor si debe perseguir a los amalecitas y el Señor le responde que así lo haga porque librará a todo su pueblo de los amalecitas. David se pone en camino con seiscientos hombres. Al llegar al torrente Besor doscientos de ellos están demasiado fatigados para poder atravesarlo y permanecen allí. David continua junto con los otros cuatrocientos y, en el camino, encuentran a un egipcio que les conduce hasta los amalecitas. David recobró todo y repartió el botín con todo su pueblo y todos sus benefactores.

  • 54. Muerte de Saúl

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    Finalmente, Saúl muere junto a sus hijos en la batalla contra los filisteos. Según una tradición, Saúl, herido gravemente, le pide a su escudero que le atraviese con su espada. Su escudero se niega y entonces es el propio Saúl quien se deja caer sobre ella. Según otra tradición, lo mata un amalecita. En cualquier caso, la muerte de Saúl es una muerte ignominiosa, indigna de un rey que debía ser modelo de fortaleza y valor.

  • 55. Elegía de David a Saúl y Jonatán

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    Cuando David se entera de la muerte de Saúl y Jonatán entona una elegía que es uno de los “monumentos” más espléndidos de la literatura hebrea. En esta elegía, conocida como el “cántico del arco”, David profesa el amor que siente por Jonatán, su amigo del alma, a la vez que ensalza la valentía de Saúl, su perseguidor, sin faltar a la caridad y sin ningún resentimiento de venganza. Más tarde, David es ungido en Hebrón como rey de Judá.

  • 56. Isbaal es nombrado rey de Israel

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    David trató de conseguir que la totalidad de los israelitas le reconocieran por rey, pero a pesar de sus esfuerzos solamente le siguió la tribu de Judá. Abner, primo y general de Saúl, fue el primer oponente de David al querer reafirmar la dinastía de Saúl colocando en el trono a Isbaal, el único hijo superviviente de Saúl. Así se entabla la primera confrontación bélica entre Israel y Judá, en la que se enfrentan Abner y los servidores de Isbaal contra Joab y los súbditos de David. La casa de David se irá consolidando, mientras la casa de Saúl se irá desmoronando.

  • 57. Muerte de Abner

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    Mientras se prolonga la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, Abner se va afianzando al frente de la casa de Saúl. Isbaal, hijo de Saúl y rey de Israel, le teme profundamente y es incapaz de plantarle cara. Abner, sabiendo que el Señor había jurado a David que arrebataría el reino a la casa de Saúl y establecería el trono de David sobre Israel y sobre Judá, acude a David para hacer un pacto. David accede y cuando se entera Joab, jefe de su ejército, le mata para vengar la sangre de su hermano Asael.

  • 58. David es ungido como rey de Israel y Judá

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    El autor sagrado nos da noticia de la existencia de Meribaal, hijo de Jonatán, antes de narrar el asesinato de Isbaal, hijo de Saúl y rey de Israel. Una vez muerto Isbaal ya no queda nadie de la casa de Saúl que pueda acceder al trono de Israel, ya que Meribaal estaba tullido, por lo que no era apto para ello. Finalmente, David es ungido en Hebrón como rey de Israel y de Judá y, lo primero que hace es conquistar Jerusalén que, a partir de ahora, será la capital del reino.

  • 59. Traslado del Arca de la Alianza a Jerusalén

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    Una vez conquistada Jerusalén, el autor sagrado nos da cuenta de como la familia de David crece y se asienta en Jerusalén. Además, David se ve obligado a enfrentarse a los filisteos, a los que vence apoyándose en la ayuda de Dios. David quiere traer el arca de la Alianza a Jerusalén para que el Señor habite en ella, por lo que el arca se traslada de Baalá de Judá a Jerusalén en tres etapas. En la primera se traslada hasta la casa de Obededom de Gat. En la segunda se traslada hasta Jerusalén. La tercera etapa recoge la incomprensión de Mical, con la que se pone punto final a la descendencia de Saúl.

  • 60. Profecía de Natán

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    Una vez que David se establece en su casa, el Señor le concede la paz con los enemigos de alrededor. David piensa que debe construir un templo al Señor ya que, mientras que él habita en una casa de cedro, el Señor habita en una tienda de lona. David lo consulta con el profeta Natán y el Señor le responde, a través del profeta, que será Él mismo quien le edificará una casa a David, es decir, una dinastía y que mantendrá el trono de su realeza para siempre. En respuesta a la profecía de Natán, David reza y alaba al Señor.

  • 61. Consolidación de la Dinastía

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    David, además de fundar Jerusalén y de consolidar la dinastía, establece la paz con los pueblos vecinos venciendo a sus enemigos, porque “el Señor protega a David en todo lo que emprendía”. David reina sobre todo Israel administrando derecho y justicia. Acoge a Meribaal, hijo de Jonatán, tratándole con misericordia divina. Tras la muerte del rey de los amonitas, David envía a sus servidores para que consuelen a su hijo Janún, quien apresa a los servidores de David para provocar la guerra.

  • 62. El pecado de David

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    Tres acciones constituyen el grave pecado de David: el adulterio, la estratagema para encubrir la ignominia y escapar de la pena que llevaría consigo ese pecado y la decisión de buscar la muerte de Urías. Sin embargo, la salvación no es fruto de los méritos y virtudes de los protagonistas, sino de la misericordia de Dios que perdona los pecados y vuelve a proyectar el designio de salvación, reorientando de nuevo la vida de los hombres hacia la vida eterna.

  • 63. Penitencia de David y nacimiento de Salomón

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    El Señor envía al profeta Natán ante David para que le muestre su pecado. Natán interpela a David con una de las parábolas más bellas del Antiguo Testamento provocando en el monarca la condena de su propia conducta. David reconoce su pecado y llora amargamente. Su hijo muere al séptimo día de nacer y más adelante nace Salomón, depositario de la promesa dinástica.

  • 64. El incesto de Amnón, hijo de David

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    Terminado el relato del nacimiento de Salomón, entramos en un nuevo bloque que abarca los capítulos trece al diecinueve y que narra las intrigas de palacio por la sucesión del trono de David. En este programa hablaremos sobre el incesto de Amnón, que se “enamora” de su hermanastra Tamar y, con la ayuda de su hábil primo Yonadab, se propone deshonrarla. Absalón, hermano de Tamar, jura vengar personalmente la deshonra de su hermana y, mientras tanto, David sufre en silencio.

  • 65. Muerte de Amnón, hijo de David

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    Dos años después del incesto de Amnón, Absalón estaba de esquileo e invitó al rey y a todos sus hijos. El esquileo se celebraba con grandes banquetes, en los cuales solían participar los parientes, amigos y vecinos, y también los pobres. El rey rehusó la invitación, pero todos sus hijos la aceptaron. Absalón ordenó a sus servidores que, cuando su hermano Amnón estuviera borracho, acabasen con su vida. Una vez muerto Amnón, Absalón huye a Guesur donde espera el momento propicio para regresar junto a su padre David y hacerse con el trono.

  • 66. Regreso de Absalón a Jerusalén

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    Por error, este programa es la continuación del programa del 21 de abril de 2021 (Muerte de Amnón, hijo de David). Absalón continua en Guesur esperando a que su padre David le perdone y le permita regresar a Jerusalén. Joab, mano derecha de David, interviene para que el rey perdone a su hijo y le levante la pena de muerte por el asesinato de su hermano Amnón. Para ello, Joab envía a una mujer que finge suplicar el perdón al rey David para uno de sus dos hijos que ha asesinado al otro. David le concede el perdón cayendo en su propia trampa y viéndose obligado él mismo a perdonar a su propio hijo Absalón, quien regresa a Jerusalén y comienza a sembrar desconfianza y descontento entre los ciudadanos para hacerse con el trono de su padre.

  • 67. David huye de Jerusalén

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    Una vez que Absalón ha sembrado desconfianza y descontento entre los ciudadanos, se establece en Hebrón, desde donde se propone entrar a tomar Jerusalén. Ante la inminente llegada del sublevado Absalón, David decide abandonar la ciudad para evitar una catastrofe. El Arca de la Alianza acompaña a David y a los suyos hasta la salida de la Jerusalén, pero David pide a los sacerdotes Sadoc y Abiatar que, junto con sus hijos, regresen con el Arca a Jerusalén y permanezca allí. David sube la cuesta de los olivos llorando hasta alcanzar la cima para dar culto a Dios. Sale a su encuentro Jusay, a quien David envía a Jerusalén junto a Sadoc y Abiatar. También salen a su encuentro Sibá y Simeí, de la casa de Saúl, para recordarle que entre los de Saúl no se ha apagado el odio contra él.

  • 68. Absalón toma Jerusalén

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    Absalón entra en Jerusalén, toma el palacio real y, aconsejado por Ajitófel, toma también a las concubinas de su padre David para demostrar que él es el nuevo rey de Israel. Sobre la misma terraza que David cometió adulterio con Betsabé, su hijo Absalón se acuesta con las concubinas de su padre, deshonrándolas en público. Sin embargo, David afronta las tribulaciones como medio de purificación por sus pecados pasados. Absalón decide acabar de una vez por todas con la vida de su padre y, de modo magistral, se contraponen los consejos de Ajitófel, su consejero, y los de Jusay, el amigo de David. Finalmente, Absalón decide seguir los planes de Jusay cooperando, sin saberlo, con el plan de Dios.

  • 69. Absalón persigue a David

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    Jusay ordena que informen al rey David sobre los planes de su hijo Absalón para que le de tiempo de ponerse a salvo. David obedece las instrucciones de Jusay y atraviesa el rio Jordán antes del amanecer. Al amanecer todos estaban ya al otro lado del Jordán. Ajitófel, al ver que no habían seguido su consejo y que Absalón estaba acabado, se ahorcó. David hace un alto para descansar al otro lado del Jordán, en Majanaim, lugar en el que los ángeles consolaron al patriarca Jacob. Una vez recuperadas las fuerzas, David prepara a sus tropas para la batalla. Él no participó personalmente por orden de sus consejeros, pero pidió a su ejército que respetara la vida de su hijo Absalón, marchándose entristecido porque sabía que ese día morirían muchos hombres.

  • 70. Muerte de Absalón

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    Absalón iba montado en un mulo cuando, al pasar el mulo por debajo del ramaje denso de una gran encina, la cabeza de Absalón se enredó en ella. Al llegar Joab lo encontró todavía con vida y, haciendo caso omiso a las órdenes de David, le clavó tres dardos y sus hombres le remataron. Cuando David se enteró de la muerte de Absalón lloró desconsoladamente, pero tuvo que sobreponerse cuando Joab le hizo ver que el ejército, que acababa de vencer al ejército enemigo, esperaba unas palabras de boca de su rey. David finalmente regresa a Jerusalén y encuentra el consuelo en la restauración de la paz en su reino.

  • 71. Regreso de David a Jerusalén

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    En su camino de vuelta a Jerusalén, David vuelve a encontrarse con las mismas personas que le habían despreciado cuando abandonaba la ciudad huyendo de Absalón. Sin embargo, vamos a ver una vez más la grandeza del corazón de David que, con todos ellos, se mostrará magnánimo; veremos cómo perdona a Semei, el que le había insultado y apedreado; cómo acoge a Meribaal, quien no estuvo a su lado en su desgracia; y cómo agradece de todo corazón a Brazilay su ayuda cuando huía de Jerusalén, ofreciéndole un puesto en palacio.

  • 72. Rebelión de Seba y muerte de Amasá

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    Una vez en Jerusalén, David es finalmente acogido por el Reino del Norte y por el Reino del Sur, pero pronto surgirán de nuevo las rencillas entre ambos reinos. Seba inicia una revuelta al frente de las tribus del norte contra David, quien ordena a Amasá, jefe de su ejército, que acabe con él antes de que esas rencillas desemboquen en una guerra civil entre los dos reinos. Pero Amasá es traicionado por Joab, que no ha perdonado que David le pusiera al frente del ejército, y acaba con su vida. Finalmente, es el propio Joab quien vuelve a tomar el mando del ejército.

  • 73. Muerte de la familia de Saúl

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    Comenzamos en este programa el Epílogo del segundo libro de Samuel, que consta de seis unidades literarias orientadas a explicar el sentido de las acciones de David en la Historia de la Salvación. La finalidad de esta última parte del segundo libro de Samuel es mostrarnos que el señor del pueblo y de la historia no es el rey, sino Dios. En tiempos de David sobrevino una gran hambre durante tres años y David consultó al Señor, quien le dijo que sobre la casa de Saúl pesaba una gran culpa por haber matado a los gabaonitas, a los que Josué había jurado no extirpar. Siguiendo la Ley del Talión y la de la Expiación del Homicidio, los gabaonitas reclaman a David la muerte de la casa de Saúl.

  • 74. Cántico de David

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    Una vez más comienza la guerra entre los filisteos e Israel y, una vez más, vence Israel. David compone un cántico de alabanza y acción de gracias al Señor por librarle de la mano de los enemigos. El cántico, llamado cántico de la Roca, es considerado el testamento del anciano rey. En este programa vemos la primera parte en la que, tras la enumeración de los atributos divinos, se describen las amenazas y peligros del monarca; a continuación, se agradece la respuesta de Dios que se manifiesta en los fenómenos naturales y que libera al propio rey del poder de sus angustias; finalmente se reconoce el favor divino que hace justicia al orante que se comporta con rectitud.

  • 75. Últimas palabras de David

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    Comenzamos el programa con la segunda parte del Cántico de David, que proclama las acciones llevadas a cabo por el rey con la ayuda del Señor. Para ello, en primer lugar, se ensalza a Dios de quien provienen el valor y la fortaleza; en la parte central se reconoce que Dios protege al rey en todas sus acciones, sobre todo en las emprendidas contra sus enemigos; la parte final vuelve a recoger el canto de alabanza que entona primero el propio rey y luego el salmista. Finalmente, Las «ultimas palabras de David» son una reflexión lírica sobre la figura del rey y sobre la dinastía. Son una bella síntesis de la doctrina mesiánica y un canto de esperanza para el futuro.

  • 76. Los héroes de David

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    Comenzamos con las dos unidades literarias que cierran el segundo libro de Samuel. En la primera, el autor sagrado presenta a David como un rey bien asentado y rodeado de un ejército estructurado, que otorga al pueblo una estabilidad como nación. No obstante, el dueño del pueblo no es el rey, sino Dios que designa el puesto de cada uno de los dirigentes y sienta en el trono a David para que lleve a cabo sus designios.

  • 77. David construye un altar al Señor

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    David lleva a cabo un censo de Israel y de Judá. El censo constituía un atentado contra la soberanía absoluta de Yahvé, porque el pueblo del Señor es posesión exclusiva de Dios y solo a Él está sometido. Conocer el número de los miembros del pueblo equivalía a dominarlos y a aprovecharse de ellos, unas veces con impuestos y otras utilizándolos como soldados o como esclavos en las obras del rey. David se arrepiente de haber ordenado el censo y suplica el perdón al Señor. Dios le pide a David, a través del profeta Gad, que construya un altar en la era de Arauna, el jebuseo. Este lugar será el elegido por Dios para construir el Templo de Salomón. La erección del altar de Jerusalén cierra los libros de Samuel.

  • 78. David anuncia a Salomón como sucesor al trono

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    Comenzamos con los libros de Reyes que empiezan narrando el advenimiento de Salomón al trono y cierran con la caída del reino de Judá, abarcando, por consiguiente, del siglo X al VI a.C. Desaparecidos Amnón, Absalón y Quilab, se disputan la sucesión al trono Adonías y Salomón. Finalmente, este último se hace con el trono gracias a la actuación de su madre Betsabé y del profeta Natán; pero el relato deja entrever que la acción calculada de ambos tiene como resultado precisamente lo que Dios tenía dispuesto para la sucesión de David.

  • 79. Salomón es ungido rey de Israel y de Judá

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    A instancias de David, el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaías y la guardia real montan a Salomón sobre la mula de David y lo llevan a Guijón para ser ungido rey de Israel y de Judá. A continuación, es aclamado por el pueblo como su rey. Adonías, hermano mayor de Salomón, que intentaba por todos los medios hacerse con el trono, al enterarse de la noticia tuvo miedo de Salomón y buscó asilo en los cuernos del altar, donde no estaba permitido matar a un hombre.

  • 80. Testamento y muerte de David

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    Cuando se acerca el día de su muerte, David, al igual que otras grandes figuras bíblicas, deja su testamento a los suyos. El testamento de David tiene dos partes bien diferenciadas: la parte religiosa-teológica y la parte política-circunstancial. En la primera, David exhorta a su hijo Salomón a guardar las disposiciones del Señor, tal y como están escritas en la Ley de Moisés, para poder seguir habitando en la presencia del Señor. En la segunda, David exhorta a su hijo Salomón a hacer justicia, castigando o recompensando a quienes él no había podido hacerlo en vida.

  • 81. Comienzo del reinado de Salomón

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    Salomón comienza su reinado eliminando a cuatro enemigos: A Adonías y a Abiatar por iniciativa propia; y a Joab y a Semeí por encargo de David. Adonías pretende usurpar el trono a Salomón, por lo que éste pronuncia su sentencia de muerte. Con respecto a Abiatar, Salomón le priva del sacerdocio del Señor y lo destierra a Ananot por haber apoyado la pretendida ascensión de Adonías al trono. En lugar de Abiatar nombra a Sadoc. Cumpliendo el encargo de David, su padre, Salomón ordena la muerte de Joab para vengar la sangre inocente de Abner, jefe del ejército de Israel, y de Amasá, jefe del ejército de Judá. En su lugar, pone al frente de todo el ejército a Benaías. Y, por último, Salomón ordena la muerte de Semeí, de la casa de Saúl por incumplir un juramento hecho ante Dios.

  • 82. Sabiduría de Salomón, don de Dios

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    Salomón contrae matrimonio con la hija de Faraón, rey de Egipto, dando así a su reino rango internacional reconocido, nada menos, que por Egipto. El Señor se aparece a Salomón en sueños y le dice que le pida lo que quiera y Salomón le pide un corazón dócil para juzgar al pueblo del Señor y para saber discernir entre el bien y el mal. La petición de Salomón agrada al Señor y el Señor le concede un corazón sabio e inteligente como no ha existido ni existirá otro jamás. Además, le concede riqueza, gloria y una larga vida, para poder realizar con éxito las tareas propias de un rey, esto es, la administración de la justicia y la organización de la corte y del reino.

  • 83. Magnificencia del Reino y sabiduría del Rey

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    El reinado de Salomón transcurre con magnificencia y poderío militar, lo que le confiere a Israel grandeza, paz y felicidad. Además, la sabiduría que Dios concede a Salomón cumpliendo su promesa (cfr 3,12) sobrepasa la que tienen los demás hombres: tanto la tradicional de Egipto como la de los famosos sabios de Israel. Salomón dejó escrito tres mil proverbios, cinco mil canciones y muchos otros tratados que abarcaban todas las ciencias. Desgraciadamente, gran parte de las obras de Salomón se perdieron durante la cautividad. Salomón es, en la tradición bíblica, el primer impulsor de la sabiduría en la corte y el más sabio de los hombres. Aprovechando la tranquilidad en su reino, el rey decide que es el momento de construir el Templo del Señor.

  • 84. Construcción del Templo

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    Salomón comienza con los preparativos para la construcción del Templo en el monte Moriah. Para ello, recluta miles de hombres, ordena que se extraigan y labren piedras grandes y costosas para cimentar el Templo y que se corten cedros y abetos del Líbano. Finalmente, construye un templo de planta rectangular de treinta y tres metros de largo, once de ancho y dieciséis de alto; con un atrio descubierto delante de la misma anchura y de cinco metros de largo. Según se accedía desde fuera, primero estaba el atrio exterior con dos grandes columnas de bronce ante las puertas del Templo; después el santuario cubierto, donde estaban los utensilios de culto; finalmente, al fondo, se encontraba el Santo de los Santos, que contenía el Arca de la Alianza con dos querubines y un altar para quemar perfumes. Las dependencias adyacentes en forma escalonada hacia el exterior estaban destinadas a los servicios del Templo.

  • 85. Construcción del Palacio Real

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    Una vez edificado el Templo, Salomón recubre las paredes de piedra con madera de cedro y el suelo con madera de abeto y dispone el Santo de los Santos en el interior, al fondo del Templo, para colocar allí el Arca de la Alianza. A continuación, Salomón recubre de oro todo el Templo. Tras siete años de construcción, el Templo queda terminado y Salomón comienza la construcción de su palacio, que durará trece años. Comparando la extensión y el detalle con que se narra la construcción del Templo con lo que se dedica al palacio, claramente se percibe cuál es el interés del redactor y dónde sitúa la importancia de Salomón como constructor: en las cosas relacionadas con el Señor y su culto.

  • 86. Fin de la construcción del Templo

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    El autor sagrado continúa describiendo con más detalle los trabajos realizados por Jiram, el más experto de los broncistas, a quien Salomón mandó traer desde Tiro. Jiram hace dos columnas de bronce, para la entrada del Templo, coronadas con dos capiteles decorados con una especie de red con cadenillas que soportaba cuatrocientas granadas de bronce. Además, hizo la gran pila de bronce o “mar de bronce”, junto con los diez lavabos de bronce, los calderos, los badiles y los aspersorios. Todos los utensilios que hizo Jiram para el Templo del Señor eran de bronce bruñido. Salomón hizo todos los objetos de oro que había en el Templo del Señor. Después llevó los objetos consagrados por su padre David, la plata, el oro y los utensilios y los depositó en el tesoro del Templo del Señor.

  • 87. Traslado del Arca y Oración de Salomón (1ª parte)

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    Terminada la construcción del edificio del Templo, y preparado todo el instrumental del culto, faltaba lo más importante: el traslado del Arca de la Alianza, que representa la presencia de Dios en medio de su pueblo. Salomón congrega en Jerusalén a los ancianos de Israel, a los jefes de las tribus y a los cabezas de familia para trasladar el Arca de la Alianza desde la ciudad de David hasta el Templo. El rey Salomón y toda la comunidad de Israel que se le había unido sacrificaron, ante el Arca, un número incalculable de ovejas y bueyes. A continuación, los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza del Señor en el Santo de los Santos. Tras salir los sacerdotes del Santuario, la nube llenó el Templo del Señor. Entonces Salomón hizo la oración de Dedicación del Templo, en este programa comentamos la primera parte de esta preciosa oración que es una acción de gracias a Dios (bendición) por haber cumplido su promesa.

  • 88. Oración de Salomón (2ª parte)

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    La oración de Salomón, pieza central en el relato de la Dedicación del Templo, tiene tres partes: la primera es una bendición —acción de gracias a Dios— por haber cumplido sus promesas; la segunda es una súplica en favor de los sucesores de David, de todo el pueblo e incluso de los extranjeros residentes en el país; y la tercera es una bendición al pueblo introduciendo una nueva súplica por Israel. En este programa comentamos la segunda parte de la oración que nos muestra el Templo como lugar de oración, más que de sacrificios, y la actitud de profunda conversión que el hombre debe tener al acudir al Templo, subrayando que mediante la conversión el hombre encuentra la liberación de los males porque Dios perdona siempre.

  • 89. Oración de Salomón (3ª parte)

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    En los dos programas anteriores vimos que la oración de Salomón, pieza central en el relato de la Dedicación del Templo, tiene tres partes: la primera es una bendición —acción de gracias a Dios— por haber cumplido sus promesas; la segunda es una súplica en favor de los sucesores de David, de todo el pueblo e incluso de los extranjeros residentes en el país; y la tercera, que comentamos hoy, es una bendición al pueblo introduciendo una nueva súplica por Israel. Con esta nueva bendición Salomón concluye su plegaria y dedica el templo ofreciendo sacrificios al Señor, junto con todo el pueblo, durante siete días. Al octavo día Salomón despide al pueblo, éste bendice al rey, y todos regresan a sus casas con el corazón lleno de gozo por los bienes que el Señor les ha concedido. El Señor, tras escuchar la oración de Salomón, le hace una nueva promesa.

  • 90. Visita de la Reina de Sabá

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    La reina de Sabá, al enterarse de la fama de sabiduría que tenía Salomón, fue a visitarle para ponerlo a prueba con enigmas. Entró en Jerusalén con un espléndido séquito: camellos cargados de aromas, oro y piedras preciosas. La reina de Sabá se presentó ante Salomón y le expuso todo lo que tenía pensado. Salomón respondió a todas sus preguntas; no hubo ninguna cuestión desconocida para el rey, ninguna que éste no resolviese. Según una tradición judía, aceptada comúnmente por los Padres sirios, Salomón contrajo matrimonio con esta reina que supo admirar no sólo la sabiduría de Salomón, sino también la riqueza y el esplendor de su reino.

  • 91. Esplendor y debilidad del reinado de Salomón

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    Tras exponer el esplendor del reinado de Salomón, el autor sagrado resume los aspectos negativos de dicho reinado, y ve en ellos la causa de la división del reino que se dará tras su muerte. Aplicando la enseñanza reflejada en el libro del Deuteronomio, el autor sagrado muestra cómo cuando Salomón fue fiel al Señor hubo paz y prosperidad; sin embargo, cuando se alejó de Dios aparecieron los enemigos exteriores de Israel y la división interna del reino. Salomón tuvo setecientas mujeres y trescientas concubinas procedentes de los pueblos sobre los que el Señor había dicho a los israelitas: «No os unáis con ellas, y que ellas no se unan con vosotros porque inclinarán vuestro corazón tras sus dioses». Pero Salomón se inclinó a ellas por amor y sus mujeres le pervirtieron el corazón.

  • 92. Fin del reinado de Salomón

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    Jeroboam, de la tribu de Efraín, se rebela contra Salomón. El profeta Ajías, por mandato del Señor, constituye a Jeroboam rey de las diez tribus del norte, de las que Efraím era la más importante. Como en el caso de Saúl y de David, ahora también Dios dispone quién ha de gobernar cada uno de los dos reinos, Israel y Judá, que surgen como consecuencia tanto del castigo merecido por el pecado de Salomón, como de la fidelidad del Señor a su promesa. Por causa del pecado, Dios quita el reino a la descendencia de Salomón; pero, porque Dios es fiel a su promesa, mantendrá en el trono a un sucesor de David. De esta forma surgen los dos reinos.

  • 93. División del Reino: Roboam en Judá y Jeroboam en Israel

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    Después de haber contado la historia de Salomón, el autor sagrado, recogiendo antiguas tradiciones, narra cómo se produjo la división del reino. Jeroboam, junto con toda la asamblea de Israel, se presentó ante Roboam para pedirle que aligerase la dura servidumbre de su padre Salomón y el pesado yugo que les había impuesto. Roboam no quiso escuchar a los ancianos que habían aconsejado a su padre Salomón y siguió el consejo de los jóvenes que se habían educado junto a él y que le animaron a aumentar ese yugo y esa servidumbre. Por este motivo, las diez tribus del norte se rebelan contra Roboam y Jeroboam es proclamado rey de Israel. Jeroboam construyó santuarios idolátricos en Dan y Betel, prohibiendo a los israelitas subir a Jerusalén. Éste fue el gran pecado de Jeroboam que continuaron todos los reyes del norte.

  • 94. Anuncio del castigo divino

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    Jeroboam no sólo construye santuarios idolátricos en Dan y Betel, sino que además se arroga el sacerdocio como lo hizo Saúl. En el momento solemne en que Jeroboam está oficiando el culto en Betel, aparece un profeta de Dios venido de Judá que pronuncia una maldición contra el altar y anuncia que éste se partirá y se esparcirá la ceniza que hay en él. Las palabras del profeta expresan con claridad que Dios aborrece el culto que allí se realiza, y que la reforma que llevará a cabo el rey Josías unos tres siglos después, suprimiendo todos los lugares de culto excepto el Templo de Jerusalén (cfr 2 R 23,15), entra en los planes divinos. Jeroboam intentó apresar al profeta, pero su mano quedó paralizada y, aunque el profeta se la curó en nombre del Dios Altísimo, Jeroboam no abrió su corazón al Señor.

  • 95. Muerte de Jeroboam (reino de Israel) y de Roboam (reino del Judá)

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    El hijo de Joroboam, Abías, cayó enfermo. Jeroboam sigue sin querer abrir su corazón al Dios Altísimo, pero está muy preocupado por la salud de su hijo. Por eso, en vez de acudir él personalmente al profeta Ajías en el santuario de Siló, Jeroboam envía a su mujer disfrazada para que el profeta no la reconozca e interceda por la salud de su hijo. Ajías estaba ya muy mayor y no podía ver, pero es el mismo Señor quien le informa que es la mujer de Jeroboam la que viene disfrazada a pedirle un oráculo sobre su hijo y le ordena lo que debe decirle. Ajías le dice a la mujer que el niño morirá, pero ni siquiera este oráculo sirve a Jeroboam para convertirse al Señor. Tras veintidós años de reinado muere Jeroboam y el trono pasa a su hijo Nadab. En cuanto al reino de Judá, Roboam, hijo de Salomón, reinó en Jerusalén durante diecisiete años. También Roboam practicó la idolatría y el Templo de Jerusalén fue saqueado por Sisac, rey de Egipto. Al morir Roboam subió al trono su hijo Abiam.

  • 96. Reinado de Abiam y de Asá en Judá

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    Tras la muerte de Roboam, hijo de Salomón, sube al trono Abiam, hijo de Roboam y nieto de Salomón. Abiam continuó con todos los pecados que su padre había cometido antes que él y su corazón no fue obediente al Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David. Pero en atención a David, Dios le otorgó un descendiente. Abiam reinó solo tres años y, tras su muerte, subió al trono su hijo Asá, quien reinará cuarenta y un años en Jerusalén. Asá, al igual que David, hizo lo agradable a los ojos del Señor. Hizo desaparecer los hieródulos del país y quitó todos los ídolos que habían fabricado sus padres. Con el rey Asá vuelve a renacer en Judá la fidelidad al Señor y se introduce un rayo de esperanza, aunque no destruyó los santuarios e hizo alianza con el rey de Siria para luchar contra el reino de Israel.

  • 97. Reinado de Nadab, Basá, Elá, Zimrí, Omrí y Ajab en Israel

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    Tras la muerte de Jeroboam, comenzó a reinar en Israel su hijo Nadab quien hizo el mal a los ojos del Señor, siguiendo los caminos de su padre y los pecados con los que éste hizo pecar a Israel. Tras dos años de reinado, Basá acabó con su vida y con toda la casa de Jeroboam, cumpliendo así la profecía de Ajías de Siló. Basá también hizo el mal a los ojos del Señor y el fin de su casa fue profetizado por Jehú. Reinó veinticuatro años y, tras su muerte, reinó su hijo Elá. Reinó dos años, hasta que su siervo Zimrí se conjuró contra él y eliminó a toda la casa de Basá cumpliendo la profecía de Jehú. Zimrí reinó durante siete días hasta que todo el ejército proclamó rey a Omrí, jefe del ejército de Israel. Omrí reinó doce años, pasó la capital de Israel de Tirsá a Samaría. Como todos sus antecesores, hizo mal a los ojos del Señor y, tras él, reinó su hijo Ajab. Ajab tomó por esposa a Jezabel, hija del rey de los sidonios y levantó un altar a Baal en el templo de Baal que construyó en Samaría. Dios envió entonces al profeta Elías.

  • 98. El Señor envía al profeta Elías

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    Cuando la arrogancia de Ajab y Jezabel ha alcanzado su clímax, Dios envía al profeta Elías. Jezabel se había designado a sí misma ministro de Baal, a quien predicaba como el dios supremo, es decir, como el señor de los cielos y de los infiernos, y, por tanto, como el dios que enviaba las lluvias y daba la fertilidad de los campos. Por eso Elías increpa a Ajab y a Jezabel amenazándoles con alzar sobre ellos un cielo de hierro y bajo ellos una tierra de bronce. Tras el oráculo del profeta, que supone la descalificación radical del culto a Baal, el Señor ordena a Elías ocultarse en el torrente Querit y, más tarde, en Sarepta donde es alimentado por una pobre viuda que vive con su hijo.

  • 99. Elías resucita al hijo de la viuda de Sarepta

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    La viuda de Sarepta alimenta a Elías con lo último que le queda para ella y para su hijo. Por su parte, Dios, a quien nadie gana en generosidad, le promete que no le faltará comida hasta que vuelva la lluvia a regar los campos. De esta forma, la harina del cuenco no se acabó ni el aceite de la alcuza se vació. Después de todo esto, el hijo de la viuda cayó enfermo y murió. Elías tomo al niño en su regazo, lo llevó a la habitación de arriba donde él residía y lo acostó sobre su cama. Después suplicó al Señor que le devolviera la vida al niño y el niño revivió.

  • 100. Elías reta a los profetas de Baal

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    Tres años después, el Señor ordenó a Elías que se presentara ante el rey Ajab para anunciarle que iba a traer la lluvia de nuevo sobre la superficie de la tierra. Cuando Elías se presentó ante el rey, éste le culpó de todas las desgracias que habían acontecido al pueblo de Israel, pero Elías le respondió que no era él quien traía el mal agüero a Israel sino el propio rey y su casa al haber abandonado los preceptos del Señor y haberse ido tras los ídolos. Elías pidió al rey Ajab que reuniera a todo el pueblo, junto con los profetas de Baal, en el monte Carmelo y les propuso hacer dos sacrificios, uno al Dios Altísimo y otro a Baal. El que respondiera con fuego, ese sería el verdadero Dios.

  • 101. El sacrificio en el Monte Carmelo

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    Elías rehizo el altar del Señor que había sido destruido y, al llegar la hora del sacrificio vespertino, invocó al Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel. Entonces cayó el fuego del Señor y devoró el holocausto y la leña, las piedras y la tierra. Todo el pueblo, al verlo, cayó rostro en tierra y exclamó: “¡El Señor es el verdadero Dios!”. Elías dio muerte a los profetas de Baal y, después de esto, Elías oró al Señor y el Señor hizo llover de nuevo sobre la tierra.

  • 102. Teofanía en el Monte Horeb

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    Tras el sacrificio en el Monte Carmelo, Elías huye al desierto deseando la muerte. Allí se le aparece un ángel que le alimenta con pan y agua. Elías, con las fuerzas de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Entonces la palabra del Señor le llegó diciéndole: “¿Qué te trae aquí Elías?”. Elías le respondió: “Ardo de celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han roto tu alianza, han quebrantado tus preceptos y han hecho morir a espada a tus profetas. He quedado yo solo y me buscan para matarme.” Pero el Señor le dijo que fuera a Damasco y que ungiera a Jazael como rey de Siria, a Jehú como rey de Israel y a Eliseo como profeta sucesor suyo.

  • 103. Vocación de Eliseo

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    Elías va a Damasco, como el Señor le había indicado, y encuentra a Eliseo que estaba arando. Elías pasó junto a él y le echó el manto por encima, lo que simbólicamente es una invitación a hacerse cargo de la misión profética. Eliseo responde dejando todo y poniéndose al servicio del profeta. A continuación, la Biblia nos narra el ataque del rey de Siria, Ben-Hadad II, a Ajab, rey de Israel. Ajab vence a Ben-Hadad II, pero es castigado por no cumplir la voluntad de Dios.

  • 104. La Viña de Nabot

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    Nabot tenía una viña en Yizreel, situada junto al palacio de Ajab. Ajab le pide que le dé su viña para tenerla como huerto a cambio de otra viña o de su precio en plata. Nabat responde a Ajab que no puede darle su viña porque es la heredad de sus padres y en ella reposan los restos de sus antepasados. Ajab se enfada y se lo cuenta a su esposa Jezabel, a quien no se le ocurre nada mejor que tramar un plan para asesinar a Nabot y que así Ajab pueda quedarse con la viña. Dios anuncia su castigo a ambos a través del profeta Elías.

  • 105. Muerte de Ajab

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    Habían pasado tres años sin guerra, pero los sirios no habían cumplido su promesa de devolver a Israel la ciudad de Ramot-Galaad. Ajab decide apoderarse de ella por la fuerza con la ayuda de Josafat, rey de Judá, con el que había emparentado y con el que estaba en paz. El interés del pasaje no está centrado tanto en el hecho militar, que fue un fracaso, como en mostrar la forma en que el Señor va guiando los acontecimientos a través de su palabra dada por medio de sus profetas. Finalmente, Ajab muere en la guerra contra Siria, como le había predicho el profeta Miqueas, y su hijo Ocozías le sucede en el trono.

  • 106. Elías y el rey Ocozías

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    En este programa comenzamos con el segundo libro de los Reyes. El relato bíblico se fija de nuevo en el profeta Elías cuya actividad había quedado interrumpida en el capítulo 21 del primer libro de los Reyes. La figura de Elías va a ceder paso a la del profeta Eliseo, que veremos ya en el próximo programa y que será el protagonista de la primera parte del segundo libro de los Reyes. Elías proclama ahora un oráculo de condena contra el rey Ocozías por haber creído y consultado a dioses extraños en vez de la Palabra de Dios proclamada a través de sus profetas.

  • 107. Elías es arrebatado al cielo

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    Terminada la sección dedicada a los reyes en tiempos de Elías, el relato bíblico se centra ahora en la figura de Eliseo. Elías es arrebatado al cielo y Eliseo recibe dos tercios del espíritu de Elías, porción que corresponde al primogénito, por lo que Eliseo aparece así como el heredero espiritual de Elías, el primogénito espiritual suyo y el continuador de su obra. Su poder y autoridad quedan ampliamente manifiestos en los milagros que realiza.

  • 108. Eliseo sucesor de Elías

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    Eliseo, como sucesor de Elías, comienza sus primeros milagros. En Jericó sana las aguas para saciar la sed de sus habitantes y poder regar los campos, acabando así con la esterilidad y muerte que provoca la sequía. Por otra parte, los reyes de Israel y de Judá se unen para luchar contra el rey de Moab. Conducen su ejército por el desierto de Edom para atacar a los moabitas por la espalda, rodeando el Mar Muerto por el sur donde no había agua. Ante la escasez de agua, el rey de Judá acude a Eliseo en busca de ayuda y Eliseo hace brotar agua y anuncia la victoria.

  • 109. Milagros de Eliseo

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    Continuamos ahora con la narración de una serie de milagros y profecías realizados por Eliseo. Tanto los milagros como las profecías traspasan el ámbito de Israel y de los israelitas, mostrando así que el Dios de Israel es el único y verdadero Dios, Señor de todos los pueblos. Hoy veremos cómo Eliseo socorre a una viuda y a su familia de su acreedor que está a punto de llevarse a sus hijos como esclavos; y cómo recompensa la hospitalidad de un matrimonio de Sunem que le hospeda en su casa.

  • 110. Más milagros de Eliseo

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    Continuamos en este programa con los milagros realizados por Eliseo. Hoy veremos cómo Eliseo, sirviéndose de harina, cambia la naturaleza de unos frutos silvestres venenosos en comestibles; cómo alimenta a cien hombres con veinte panes; y cómo ordena a Naamán el sirio lavarse siete veces en el Jordán para sanar de la lepra.

  • 111. Todavía más milagros de Eliseo

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    Eliseo continúa haciendo milagros. En este programa veremos cómo recupera un hacha del rio Jordán arrojando un palo y haciendo que flote el hacha. Israel y Siria continúan con su guerra. Eliseo no sólo predice las victorias y derrotas, como era habitual en los profetas, sino que da muestras de poseer un conocimiento sobrehumano tanto de los planes de los hombres como de los del mismo Dios.

  • 112. Derrota del ejército sirio

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    Ben-Hadad, rey de Siria, reúne a todo su ejército y sube a sitiar Samaría. Debido a la falta de provisiones, los precios se disparan y la población muere de hambre. Joram, rey de Israel, culpa a Eliseo de todo lo ocurrido y quiere matarle, pero Eliseo anuncia que al día siguiente los precios bajarán y que se acabará el hambre. Al día siguiente, el ejército sirio escucha el ruido de carros, de caballos y de un gran ejército y huye dejando todas sus pertenencias en el campamento, por lo que efectivamente se cumple la palabra del profeta Eliseo.

  • 113. Muerte de Ben-Hadad, rey de Siria y reinado de Jazael

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    Eliseo anuncia siete años de hambre en Israel y le dice a la mujer sunamita, cuyo hijo había resucitado, que emigre al país de los filisteos con su familia y no regrese hasta que acabe la hambruna. Por otra parte, el rey de Siria envía a Jazael, uno de su familia, a preguntar a Eliseo si sanará de su enfermedad. Eliseo le dice a Jazael que sí sanará de esa enfermedad pero que morirá y, al día siguiente, Jazael le asesina reinando en su lugar. El autor sagrado interrumpe la historia de Eliseo y retorna a la de los reyes de Judá que había dejado en I Reyes 22,41-51. Primero sube al trono del rey Joram y más tarde Ocozías. Ambos reyes fueron los causantes de que Judá volviera a practicar de nuevo la idolatría y el sincretismo religioso, pero, a pesar de todo, siguen siendo el eslabón que lleva adelante la sucesión davídica.

  • 114. Dinastía de Jehú en Israel

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    El profeta Eliseo envía a uno de sus discípulos a Ramot-Galaad para ungir a Jehú, en nombre el Señor, como rey de Israel, cumpliendo así la orden que Dios había dado a su maestro Elías. El Señor anuncia la muerte de toda la casa de Ajab. Jehú, una vez ungido rey de Israel, se conjura contra el rey Joram que había vuelto a Yizreel para curarse de las heridas que le habían causado los sirios cuando combatía contra Jazael, rey de Siria. Joram, rey de Israel y Ocozías, rey de Judá van al encuentro de Jehú y Jehú acaba con la vida de ambos. Después Jehú acaba también con la vida de Jezabel.

  • 115. Muerte de Jehú, rey de Israel

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    Después de acabar con las vidas Joram, Ocozías y Jezabel, Jehú borra toda huella de la familia de Joram, designada como Ajab, toda huella de la familia de Ocozías y, finalmente, toda huella de los profetas y seguidores de Baal apoyados por Jezabel. Pero Jehú, una vez que extirpó de Israel a Baal, siguió adorando a los becerros de oro que había en Betel y en Dan. De ahí que el reinado de Jehú se valore negativamente y que los reveses que Jehú sufre frente a los enemigos exteriores sean presentados como castigo de Dios a Israel.

  • 116. Atalía y Joás, reyes de Judá

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    Nos trasladamos de Israel a Judá. Con la familia de Ajab el culto a Baal se había introducido no sólo en Israel sino también en Judá al casarse el rey Joram con Atalía, de la casa de Ajab. Por tanto, en Judá también era necesario una purificación similar a la que Jehú había llevado a cabo en el reino del Norte. Pero la diferencia entre Israel y Judá es que en Judá debía permanecer la dinastía de David según la promesa de 2 S 7,1-17. Por eso Dios guía los acontecimientos de otra forma: mediante la salvación providencial de Joás, hijo del rey Ocozías, que es ungido en el Templo y, tras la muerte de la reina idolatra Atalía, mediante la renovación de la Alianza y la entronización del rey Joás, descendiente de David.

  • 117. Joacaz y Joás, reyes de Israel. Muerte de Eliseo

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    Entre los reyes del reino del Norte, Jehú fue el defensor del culto al Señor y el destructor del culto a Baal. Por eso Dios le prometió que su dinastía tendría continuidad por cuatro generaciones. Esa promesa comienza a cumplirse con los reinados de Joacaz y Joás. Estos reyes, aunque reprobables para el autor sagrado como todos los reyes del Norte, practican el culto al Señor, Dios de Israel, y consultan a su profeta Eliseo, quien, antes de morir, anuncia la victoria sobre Siria, y sus palabras se cumplen exactamente tras su muerte.

  • 118. Amasías y Azarías en Judá. Jeroboam II y Zacarías en Israel

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    Tras la muerte de Eliseo, el autor sagrado continúa ocupándose paralelamente de los reyes de Israel y de Judá hasta la caída de Samaría en el año 722. Con Jeroboam II y Zacarías, reyes de Israel, termina el periodo de la historia de Israel marcado por el gobierno de la dinastía de Jehú (años 842-747 a.C.). Fueron tiempos prósperos para Israel, especialmente bajo el reinado de Jeroboam II. Los reyes de Judá entretanto, aunque inferiores en fuerza, representan la esperanza de futuro por ser los descendientes de David.

  • 119. Salum, Menajem, Pecajías, Pecaj y Oseas en Israel. Jotam y Ajaz en Judá

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    A partir de la desaparición de la dinastía de Jehú, en el reino de Israel se suceden los cambios de reyes con rapidez y de forma violenta hasta llegar al trágico desenlace de la invasión asiria en el año 722. Judá entretanto goza de bastante estabilidad política con Jotam y con Ajaz. La política de estos reyes de Judá —aunque con excepciones— es distinta de la que siguieron los reyes del Norte. Éstos, frente al poder asirio que ya se desplegaba por todo el oriente, hacen una alianza con Siria y tratan de resistir. La consecuencia fue primero la caída de Damasco y después la de Samaría. En cambio, el rey de Judá, Ajaz, se somete a Asiria, aunque por ello tenga que sufrir el ataque de Israel y Siria aliados entre sí. El resultado fue que Jerusalén se salvó.

  • 120. Caída de Samaría

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    Oseas, rey de Israel, se somete a Asiria. Pero al morir Teglatpalasar III y ocupar el trono de Asiria un nuevo rey, Salmanasar V (727-722 a.C.), Oseas ve posibilidades de liberarse del yugo asirio recurriendo a la ayuda de Egipto. El doble juego de la política de Oseas provoca la conquista de Samaría, la deportación de parte de sus habitantes y la desaparición del reino del Norte para siempre.

  • 121. Reinado de Ezequías y amenaza de Asiria

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    Ezequías, rey de Judá, se nos presenta como un rey que hizo lo recto a los ojos del Señor en todo, tal como lo había hecho su padre David. Además, el rey Ezequías destruyó los lugares de culto diseminados por Judea y la serpiente de bronce que se adoraba como si fuera un ídolo. En el año decimocuarto de su reinado, Senaquerib, rey de Asiría, tomó todas las ciudades fortificadas de Judá e impuso a Ezequías un enorme tributo. Senaquerib envió emisarios a Jerusalén que instaron al pueblo a entregarse a él para no ser destruidos.

  • 122. Oráculo de Isaías y muerte del rey Asirio

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    Cuando el rey Ezequías escucha el mensaje de Senaquerib, rey de Asiría, instando a los habitantes a que se entreguen a él para no destruir la ciudad, Ezequías hace penitencia, recurre a Dios y envía al mayordomo, al escriba y a los sacerdotes ancianos ante Isaías, pidiendo su intercesión. Isaías le responde que el Señor hará volver a Senaquerib a su país y así sucede. Pero Senaquerib no desiste en sus planes de atacar Jerusalén e Isaías proclama un segundo oráculo en el que confirma que el Señor no permitirá que Senaquerib entre en Jerusalén y la destruya. Finalmente, Senaquerib muere en Nínive mientras adoraba a Nisroc, su dios.

  • 123. Fin del reinado de Ezequías

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    El rey Ezequías enferma de muerte y suplica al Señor que le sane pues todavía no tenía descendencia. Dios escucha su oración y le promete no solo su curación sino también la salvación de él y de la ciudad de Jerusalén de manos del rey de Asiria. Isaías ordena aplicar una torta de higos sobre la úlcera del rey y éste quedó sano. Como señal de que estaba curado el Señor hizo retroceder la sombra hacia atrás diez grados. Por otra parte, el rey de Babilonia envía emisarios a Ezequías con el fin de hacer Alianza con él frente a Asiria. Ezequías intenta impresionarles con sus riquezas, las mismas que más adelante se llevarán a Babilonia. Después de todo esto, Ezequías muerte y en su lugar reina su hijo Manasés.

  • 124. Reinados de Manasés, Amón y Josías

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    Tras la muerte de Ezequías, comienza a reinar su hijo Manasés. Manasés permaneció en el trono de Judá durante cincuenta y cinco años como vasallo de Asiria. Desde el punto de vista religioso, Manasés fue totalmente contrario a la reforma religiosa que había emprendido su padre Ezequías y su reinado fue un verdadero desastre. Tras su muerte, subió al trono su hijo Amón, que siguió la misma línea que su padre, pero su reinado duró solo dos años porque fue asesinado por sus siervos. A Ezequías le sucede en el trono su hijo Josías, quien comenzará una verdadera reforma religiosa.

  • 125. Josías renueva la Alianza

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    La primera preocupación de Josías es reparar el Templo de Jerusalén, por lo que pide al escriba Safán que se encargue de ello. El sumo sacerdote Jilquías acababa de encontrar en el Templo el Libro de la Ley y el escriba Safán se lo lleva a Josías. Cuando el rey conoce los capítulos sobre las sanciones divinas manda consultar a la profetisa Juldá quien confirma dichas profecías. Entonces el rey ordena que la divina Palabra sea leída a todo el pueblo y comienza una reforma religiosa. Josías y el pueblo renuevan la Alianza poniendo como su fundamento el Libro que contiene los decretos y normas del Señor.

  • 126. Josías celebra la Pascua. Reinados de Joacaz, Yoyaquim y Yoyaquín

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    Una vez renovada la Alianza, el rey Josías celebra la Pascua en Jerusalén junto con todo el pueblo. Josías muere en manos del faraón Necó y el pueblo proclama rey a su hijo Joacaz. Pero el faraón Necó lo hace prisionero para que no reine en Jerusalén y nombra rey a Eliaquim, hijo de Josías, a quien cambia el nombre por Yoyaquim. Por otra parte, el poder de Babilonia se extiende por todo Oriente y Yoyaquim acaba reinando como siervo de Babilonia, contra quien termina rebelándose. En su lugar reinó su hijo Yoyaquín, quien a los tres meses de reinado fue llevado prisionero a Babilonia. Nabucodonosor nombra entonces rey a Matatías, tío de Yoyaquín, cambiándole el nombre por Sedecías.

  • 127. Reinado de Sedecías. Deportación a Babilonia

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    Sedecías acaba rebelándose contra Nabucodonosor, rey de Babilonia. Las consecuencias serán catastróficas para el rey y para el resto de los habitantes de Jerusalén. Nabucodonosor vuelve a asediar Jerusalén por segunda vez, captura al rey y lo lleva a Babilonia donde degollan a sus hijos delante de él y le torturan sacándole los ojos. Jerusalén es devastada y tiene lugar la segunda deportación a Babilonia.

  • 128. Después de la Deportación

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    Terminamos en este programa el segundo libro de los Reyes. Judá queda convertida en una provincia del imperio babilónico con un gobernador nombrado por Babilonia de entre la nobleza local: Godolías. La administración fue trasladada de Jerusalén a Mispá, dado el estado caótico en que había quedado la capital. Godolías dio muestras de ser una persona práctica que aceptaba la situación, pero fue asesinado por Ismael, un judío rebelde a Babilonia. El pueblo se vio obligado a huir a Egipto por miedo a las represalias que pudiera tomar Babilonia. En Babilonia, el rey Yoyaquín es indultado por el nuevo rey caldeo Evil-Merodac, pero aun así permanecerá en Babilonia hasta el final de sus días.

  • 129. Los desterrados regresan de Babilonia

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    El libro de Esdras comienza narrando cómo el Señor mueve el espíritu del rey Ciro de Persia para emitir un edicto que permite a los desterrados regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo. Así, nos dice la Biblia, los cabezas de familia de Judá y Benjamín, junto con los sacerdotes y levitas y todos aquellos a los que Dios había despertado el espíritu para que subieran a edificar la casa del Señor que está en Jerusalén, se pusieron en marcha. El autor recoge en un censo a los miembros de ese nuevo pueblo para mantener vivo el recuerdo de los que fueron pioneros en la reconstrucción del pueblo y para dejar constancia de su pertenencia a él.

  • 130. Comienza la reconstrucción del Templo

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    Los desterrados llegan a Jerusalén y comienzan la reconstrucción del Templo. Empiezan por reconstruir el altar del Dios de Israel para poder ofrecer holocaustos, tal como está escrito en la Ley de Moisés. El pueblo celebró también la fiesta de los Tabernáculos, como está escrito y una vez reconstruido el altar, comenzaron a levantar los cimientos del Templo cantando, alabando y dando gracias al Señor.

  • 131. Tensiones por la reconstrucción del Templo

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    Las dificultades comienzan cuando los samaritanos quieren participar en la reconstrucción del Templo. Los samaritanos habían ocupado Jerusalén tras la deportación a Babilonia y se habían mezclado con los judíos que no fueron deportados. Su participación en la construcción del Templo les hubiera otorgado el derecho de ofrecer allí sacrificios a sus dioses paganos y esto no podía ser aceptado en modo alguno por los repatriados, quienes querían mantener su identidad judía a toda costa. Finalmente, los samaritanos lograron que las obras de reconstrucción quedaran suspendidas.

  • 132. Dedicación del Templo y celebración de la Pascua

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    Finalmente, la providencia de Dios hizo que se esclareciera la situación con respecto a la legalidad de las obras, de tal forma que Darío las autorizó de nuevo. Además, los repatriados recibieron un trato de favor por parte del rey persa. Una vez finalizada la construcción del Templo, los hijos de Israel celebraron la dedicación de este Templo de Dios con alegría y la Pascua en acción de gracias a Dios por permitirles regresar de Babilonia, reconstruir el Templo y recomenzar su vida en la tierra que les había prometido.

  • 133. Esdras sube de Babilonia a Jerusalén

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    Así como Ciro había permitido el regreso de los deportados para que reconstruyeran el Templo, Artajerjes envía a Esdras, experto en la Ley de Moisés, para que la hiciera cumplir en Jerusalén y sus alrededores. Artajerjes otorga a Esdras unos poderes verdaderamente extraordinarios, reconociendo la Ley de Israel y autorizándole a imponer dicha Ley a todos los judíos que vivían al oeste del Éufrates. Esdras recibe también el poder de recaudar fondos para el Templo de Jerusalén y de administrarlos por su cuenta.

  • 134. Esdras convoca al pueblo en Jerusalén

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    Una vez en Jerusalén, Esdras y su comitiva ofrecen holocaustos al Dios de Israel en el Templo de Jerusalén y, a continuación, Esdras presenta sus credenciales ante los funcionarios del rey para que le permitan realizar la misión que le ha sido encomendada por el propio rey Artajerjes. El primer problema con el que se encuentra Esdras es el de los matrimonios mixtos. Esdras se duele profundamente al comprobar que el pueblo de Dios se ha mezclado con las gentes paganas del país y, por tanto, con sus cultos paganos: el pueblo no vive la santidad que los profetas exigían para la restauración de Israel. Finalmente, el pueblo confiesa su pecado.

  • 135. Nehemías es enviado a reconstruir Jerusalén

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    Comenzamos en este programa con el libro de Nehemías. Nehemías era un funcionario de la corte real persa. Un día se entera de que la ciudad de Jerusalén estaba desolada y, comprendiendo que esa situación era consecuencia de las infidelidades cometidas contra Dios, hizo penitencia y oró al Señor para que Artajerjes, rey de Persia, le autorizase ir a Jerusalén y reconstruir la ciudad. El Señor escuchó su oración y Nehemías fue enviado a Jerusalén. Una vez allí, tuvo que afrontar la oposición de Sanbalat, gobernador de Samaría, y de Tobías, influyente hacendado que había emparentado con familias sacerdotales.

  • 136. Nehemías comienza la reconstrucción de Jerusalén

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    Una vez en Jerusalén, y a pesar de la resistencia de Sanbalat y de Tobías, Nehemías hace una inspección nocturna de la ciudad para comprobar la situación en la que está y logra que personajes influyentes de Jerusalén se unan al proyecto de reconstrucción. Así comienza la reconstrucción de la muralla, en la que tendrán que hacer frente a todo tipo de dificultades, pero el pueblo de Dios, con Nehemías al frente, no se amedrantan y continúan trabajando, rezando e invocando al Señor, quien les protegerá en todo momento.

  • 137. Nehemías lleva a término la reconstrucción de Jerusalén

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    Además de la oposición de los enemigos de Jerusalén, Nehemías tuvo que afrontar la situación social de los judíos: Había un gran descontento entre la población judía más pobre porque se había visto obligada a entregar sus campos a sus compatriotas más pudientes a cambio de préstamos para poder pagar el impuesto al rey. Ahora se encontraban sin campos y sin recursos, por lo que tenían que someter a sus hijos e hijas a servidumbre como si fueran esclavos. Nehemías emprende una reforma social de gran importancia y finalmente tiene el gozo de contemplar terminada su tarea, es decir, la reconstrucción de Jerusalén, a comienzos de octubre del 445 a.C.

  • 138. Proclamación de la Ley

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    Una vez reconstruidos los muros de la ciudad de Jerusalén, Nehemías hace un censo de la población y el día uno del mes séptimo todo el pueblo se reúne en la explanada del Templo para escuchar la Ley. El gobernador Nehemías, el sacerdote Esdras, que leía, y los levitas, que instruían al pueblo, dijeron a todos: ¡Hoy es un día santo para el Señor, vuestro Dios! La lectura de los libros de la Ley se convirtió en el medio de encuentro más importante entre el pueblo y Dios. Después de escuchar la proclamación de la Ley, el pueblo confiesa sus pecados y reconoce la benevolencia con que Dios les ha tratado una y otra vez.

  • 139. Dedicación de las murallas

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    El pueblo se compromete ahora a aceptar la reforma propuesta por Nehemías. El autor sagrado sitúa aquí este pacto, una vez escuchada la proclamación de la Ley hecha por Esdras y después de que el pueblo haya reconocido sus pecados ante Dios. De esta forma se realza la unidad entre la obra de Esdras y la de Nehemías y se constata que el pacto tenía como fundamento la Ley proclamada por Esdras. Finalmente llegó el momento tan esperado por los deportados que habían regresado a restaurar la ciudad de Jerusalén: Concluidas las obras y repoblada la ciudad y sus alrededores, tuvo lugar la dedicación solemne de las murallas.

  • 140. Implantación de la Ley de Moisés

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    El libro de Nehemías termina con la implantación de la Ley de Moisés en la ciudad santa. Para ello Nehemías se ve obligado, entre otras muchas cosas, a prohibir los matrimonios con extranjeros, a reformar el sacerdocio, a exigir el pago de los impuestos para el Templo y para los levitas, a limpiar y purificar el Templo y a cerrar las puertas al atardecer del viernes y durante todo el sábado para que ese día sagrado no fuera profanado. Y con esta petición termina el libro de Nehemías: ¡Acuérdate de mí, Dios mío, para bien!

  • 141. Tobit, modelo de piedad y misericordia

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    Hoy comenzamos con el libro de Tobías. El libro comienza narrando la historia de Tobit, padre de Tobías. Tobit, de la tribu de Neftalí, fue llevado cautivo a Asiria en tiempos del rey Salmanasar V, este era el motivo por el que él y su familia vivían en la ciudad de Nínive. Tobit era un judío piadoso que, incluso en la cautividad, continuaba cumpliendo la Ley de Moisés y adorando al Dios de Israel. Una de las numerosas obras de caridad que realizaba era la de enterrar a los muertos. Al enterarse el rey Senaquerib dio órdenes de acabar con su vida y Tobit tuvo que huir de Nínive. Más tarde, Senaquerib fue asesinado y Tobit regresó a su casa junto a su esposa Ana y a su hijo Tobías.

  • 142. La oración de Tobit y Sara

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    Tras la muerte de Senaquerib, Tobit regresó a su casa junto a su esposa Ana y su hijo Tobías. En la fiesta de Pentecostés, sentado ante un suculento banquete, Tobit le pide a su hijo Tobías que salga en busca de algún hermano necesitado para invitarle al banquete. Su hijo encontró a uno de su pueblo que había sido asesinado y Tobit esperó al anochecer para enterrarlo. Después se quedó dormido en el patio de su casa y unos pájaros dejaron caer sus excrementos sobre sus ojos, quedando ciego durante cuatro años. Un día Tobit cayó de rodillas ante Dios suplicándole la muerte al tiempo que Sara hacía lo mismo a kilómetros de distancia, también en el destierro. La oración de ambos fue escuchada y el Señor envió a Rafael para curar a los dos: a Tobit de su ceguera y a Sara del perverso demonio Asmodeo.

  • 143. Encuentro de Tobías con el arcángel Rafael

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    Tobit encarga a su hijo Tobías ir a buscar los diez talentos de plata que había dejado en depósito a Gabael, en Media. Para ello le encarga que encuentre a un hombre fiel que le acompañe en el camino. Tobías encuentra al ángel Rafael, lo lleva junto a su padre Tobit y éste le ofrece como sueldo una dracma diaria, además de lo que necesite para el viaje. Tobías y Rafael se ponen en camino.

  • 144. Tobías y Rafael inician el viaje a Media

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    Tobías se pone en camino acompañado del ángel. La primera noche acampan junto al rio Tigris y mientras Tobías se lava los pies un pez enorme salta del agua e intenta devorar su pie. El ángel le dice a Tobías que agarre el pez, lo raje y guarde la hiel, el corazón y el hígado como medicamentos. Después continúan el camino hasta Media y cuando están cerca de Ecbátana Rafael le dice a Tobías que convenía que esa noche se hospedaran en casa de Ragüel, que tenía una hija llamada Sara.

  • 145. Matrimonio de Tobías y Sara

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    Cuando llegaron a Ecbátana, Rafael y Tobías se hospedaron en casa de Ragüel. Tobías pidió la mano de Sara y su padre se la entregó en matrimonio. Cuando terminaron el banquete, acompañaron a Tobías al aposento de Sara, Tobías sacó el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los llevaba y los colocó sobre las brasas del incienso. El olor de pez ahuyentó al demonio Asmodeo que atormentaba a Sara y ambos rezaron bendiciendo y alabando al Señor.

  • 146. Regreso de Tobías y Rafael a Nínive

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    Tobías le pide a Rafael que vaya a casa de Gabael, que le entregue el recibo para que le dé el dinero que su padre había dejado en depósito y que le invite a celebrar su boda con Sara. Rafael partió hacia Ragués de Media y se alojó en casa de Gabael. Éste no solo le dio el dinero que guardaba en depósito, sino que acompañó al ángel Rafael en su camino de vuelta. Transcurrida la celebración de la boda, Tobías emprendió el camino de regreso a Nínive junto a su esposa, el ángel Rafael, Gabael y los criados que los acompañaban.

  • 147. Muerte de Tobit

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    Finalmente, Tobías regresa a Nínive. Tobit se levantó y dando tropiezos salió a recibirlo. Tobías le aplicó el medicamento en los ojos y Tobit recobró la vista. Después Tobías relató a su padre cómo había ido el viaje, cómo había recuperado el dinero y cómo había recibido a Sara como esposa. Tobit dio gracias a Dios, salió a recibir a su nuera, la bendijo y la recibió en su familia. Tobit murió y fue sepultado con el honor debido.

  • 148. Comienzo del Libro de Judit

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    El libro de Judit comienza narrándonos cómo Nabucodonosor, rey de los asirios, va extendiendo su dominio por todo el Oriente Medio. Nabucodonosor busca aliados y al no encontrarlos promete vengarse de todos aquellos que no han secundado sus proyectos. Para llevar a cabo su venganza, Nabucodonosor encarga a Holofernes, comandante supremo de su ejército, que prepare todo lo necesario para una expedición de castigo. Holofernes reúne una tropa descomunal y se expande de forma rápida y cruel sembrando la destrucción y la muerte.

  • 149. Holofernes avanza hacia Jerusalén

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    El ejército de Holofernes llega a una pequeña ciudad, Betulia, último reducto defensivo de los judíos que podía detener el avance en dirección a la Ciudad Santa. El peligro que se cernía sobre Jerusalén no solo era que sus habitantes pudieran morir o quedar sometidos a un poder extranjero, sino que podrían verse forzados a la idolatría. Cuando Holofernes fue informado de que los hijos de Israel se habían preparado para la guerra, pidió a Ajior, comandante de los amonitas, que le informara sobre este pueblo. Ajior le advierte de la fortaleza del pueblo al que se dispone a atacar cuando este es fiel a su Dios.

  • 150. Judit exhorta a todos los habitantes de Betulia a confiar en Dios

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    Holofernes desplaza el campamento de los amonitas con cinco mil hombres de los asirios, y lo instala junto a la ciudad de Betulia. Se apodera de las aguas y de las fuentes de los hijos de Israel con el propósito de que estos se rindieran. Los hijos de Israel piden auxilio al Señor, pero a medida que pasaban los días comienzan a desesperarse por la falta de agua hasta que un día el pueblo al completo se reúne junto a Ozías y los príncipes de la ciudad para pedir la rendición. Judit se entera de los acontecimientos, ora al Señor, convoca a todos los jefes de Betulia y pronuncia ante ellos y ante todo el pueblo un discurso exhortando a la confianza en Dios.

  • 151. Judit se presenta ante Holofernes

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    Tras el discurso, Judit anuncia a todos los habitantes de Betulia que tiene un plan para vencer al enemigo. Les dice que esa misma noche saldrá con su doncella al campamento de los enemigos. Ozías, jefe de Betulia, le da su consentimiento y Judit cae rostro en tierra y ora pidiendo la exaltación del Dios de Israel y la confusión de los enemigos para liberar a su pueblo. Cuando termina la oración, Judit se quita la vestidura de viuda y se engalana para seducir a todos los hombres que la miren. Lleva consigo las provisiones suficientes para no tener que alimentarse de los alimentos impuros de los enemigos y, acompañada de su criada, sale de la ciudad hacia el campamento enemigo. Holofernes la recibe en el campamento.

  • 152. Judit mata a Holofernes

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    Judit permanece en el campamento enemigo tres días dedicada a las prácticas de piedad: oración, baños rituales de purificación y ayuno. El cuarto día Holofernes organiza un festín e invita a Judit. Ella acude, pero come y bebe únicamente lo que su doncella le había preparado. Holofernes, por el contrario, bebió muchísimo vino. Por la noche se queda dormido de todo lo que había bebido y Judit le asesta dos golpes en el cuello y le corta la cabeza, entregándosela a su doncella, que la esconde en la alforja de los alimentos. Las dos salen juntas del campamento como de costumbre para hacer oración y regresan a Betulia. Allí Judit cuenta lo ocurrido y Ajior se convierte al Dios de Israel.

  • 153. Exaltación de Judit

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    A la mañana siguiente, después de haber colgado la cabeza de Holofornes en la muralla de la ciudad, los israelitas salen fuera de la ciudad como había ordenado Judit. Los enemigos, al verlos, corren hacia el campamento para despertar a los comandantes del ejército de Asiria. Cuando entran en la tienda de Holofernes se lo encuentran muerto y sin cabeza. Al enterarse todos los hombres del ejército asirio se quedan estupefactos, entran en el pánico y huyen como pueden. Los israelitas les persiguen logrando una gran victoria. Después, se dirigen a Jerusalén para adorar a Dios y ofrecer holocaustos en acción de gracias.

  • 154. Comienzo del libro de Ester

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    Comenzamos en este programa el libro de Ester. La historia de Ester se desarrolla durante el segundo año del reinado de Artajerjes el Grande. El libro comienza narrando el sueño que tiene Mardoqueo, un varón ilustre de la tribu de Benjamín que prestaba servicio en la corte del rey Artajerjes. El significado del sueño se irá desvelando a lo largo del libro, pero a partir de ese momento Mardoqueo comenzará a meditar sobre lo que Dios quiere revelarle a través del sueño con el fin de cumplir su voluntad. El rey Artajerjes organiza un banquete para mostrar la riqueza y el esplendor de su reinado. Cuando ordena a la reina Vasti que se presente ante él, ella se niega, el rey entra en colera y decide entregar su realeza a otra mujer.

  • 155. Elección de Ester

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    Cuando se apaciguó la cólera del rey Artajerjes, sus ministros decidieron buscar muchachas para presentarlas ante el rey y que este pudiera elegir una nueva reina en lugar de la reina Vasti. En la ciudadela de Susa vivía Mardoqueo con su sobrina Ester, a quien había adoptado tras la muerte de sus padres. Ester fue llevada ante el rey. El rey se enamoró de ella y la hizo reinar en lugar de Vasti. Por otra parte, el rey encumbra a Amán por encima de todos los príncipes ordenando que todo el reino se postre ante su presencia. Mardoqueo se niega a postrarse ante él y Amán, lleno de ira, planea no solo su muerte sino también la de todo el pueblo judío.

  • 156. Decreto de Exterminio de los judíos

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    Amán echa a suertes la fecha en que deben morir todos los judíos y sale el día trece del mes de Adar. A continuación, Amán convence al rey para que le otorgue el poder de exterminar a todo el pueblo judío. El rey así lo hace y Amán envía una carta a todos los gobernadores de todas las provincias por la que se decreta que todos los judíos deben ser exterminados el día trece de Adar. Mientras tanto, el rey, Amán y sus amigos continúan con sus banquetes y con sus excesos en el palacio real. Los judíos de todos los lugares en los que se hacía público el contenido del escrito prorrumpían en llanto e invocaban al Dios de sus padres.

  • 157. Mardoqueo pide a Ester que interceda por su pueblo

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    Mardoqueo pide a Ester que interceda por su pueblo apelando a la responsabilidad que tiene como reina. La petición de Mardoqueo a Ester supone arriesgar la propia vida para intentar salvar la de todo su pueblo. Ester accede y Mardoqueo hace una plegaria a Dios que recuerda varios Salmos y otras oraciones del Antiguo Testamento. Proclama el poder del Señor y su dominio sobre todas las cosas y lo invoca con la confianza de que seguirá cuidando de su pueblo como ya lo hizo con Abrahán, Isaac y Jacob, y con todos aquellos a los que libró de Egipto. Ester, por su parte, también invoca al Dios Altísimo con una oración confiada en la que implora el auxilio del Señor.

  • 158. La reina Ester intercede por su pueblo

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    Ester, arriesgando su propia vida, se presenta ante el rey y le ruega que acuda con Amán al banquete que ella ha preparado para esa noche. El rey accede a su petición. Mientras tanto, Amán planea a escondidas el asesinato de Mardoqueo. Después del banquete el rey no logra conciliar el sueño y pide que le traigan el libro de las crónicas en el que encuentra escrito cómo Mardoqueo había evitado el intento de asesinato al rey por parte de dos de sus eunucos. El rey pregunta cómo se ha premiado a Mardoqueo y al enterarse de que Mardoqueo no ha recibido ningún honor por ello pide consejo a Amán sobre cómo debería honrarse a un hombre que ha alanzado su favor. Aman, pensando que ese hombre era él mismo, le responde que revistiéndole de indumentaria real y permitiéndole montar el caballo del rey, y eso hizo el rey con Mardoqueo.

  • 159. Dios salva a su pueblo del exterminio

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    El rey y Amán acuden al día siguiente al segundo banquete que la reina Ester había preparado para ellos. Ester pide al rey que le conceda su vida y la de su pueblo porque han sido vendidos al exterminio, a la muerte y a la eliminación. El rey quiere saber quién se ha atrevido a llevar a cabo semejante iniciativa y Ester pone al descubierto los planes malvados de Amán que cae en desgracia ante los ojos del rey y es ahorcado en la horca que él mismo había preparado para acabar con Mardoqueo. El rey entrega a la reina Ester la casa de Amán y Mardoqueo ocupa el puesto de Amán. Debido a que el primer edicto de exterminar a los judíos estaba aún vigente y era irrevocable, el rey permite a Ester y a Mardoqueo escribir en su nombre un nuevo edicto que consiente a los judíos defenderse de la matanza.

  • 160. Inauguración de la fiesta de los Purim

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    Cuando Amán decidió acabar con todos los judíos, recurrió a las suertes para determinar el día de la ejecución y salió el día trece del mes de Adar. La «suerte», o sorteo, en lengua babilónica se dice pur (en plural purim). Precisamente la fecha que salió en el sorteo fue la fecha en la que los judíos tomaron venganza de sus enemigos. Los dos días siguientes lo celebraron con fiestas y banquetes, dando origen a la fiesta de los Purim que celebran los judíos todos los años durante los días catorce y quince del mes de Adar. El libro de Ester termina exponiendo la interpretación del sueño de Mardoqueo con el que había comenzado y que nos habla de la protección que Dios dispensa a aquellos que se mantienen fieles a Él.

  • 161. Comienzo de los libros de los Macabeos

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    Los libros de los Macabeos nos narran cómo el pueblo judío tuvo que soportar la terrible prueba de la dominación griega y cómo lucho por mantenerse fiel a Yahweh frente a la cultura griega que se imponía con fuerza en todo el Oriente conquistado por Alejandro Magno. Tras su muerte, los oficiales de Alejandro Magno se repartieron el reino y asumieron el poder multiplicando la maldad sobre la tierra. Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, subió al trono en el año ciento treinta y siete de la dominación griega. Llevó a cabo dos expediciones contra Egipto; y en las dos, a la vuelta, saqueó Jerusalén. La primera, que es la que aquí se narra, tuvo lugar el año 169 a.C. En ella logró considerables éxitos, aunque no consiguió tomar Alejandría. La segunda, que se narra en 2 M 5,1.11-21, ocurrió un año más tarde. Fue en esta última cuando el legado romano le informó de la tutela de Roma sobre Egipto. Entonces Antíoco, retirándose enfurecido, se enseñó contra Jerusalén. En ambas ocasiones se hizo con un abundante botín.

  • 162. Prohibición real de cumplir la Ley judía

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    El rey Antíoco IV Epífanes envió a las ciudades de Judá al recaudador jefe de los impuestos. Este se presentó en Jerusalén con un gran ejército, saqueando casas, incendiando la ciudad y destruyendo todo lo que se le ponía por delante. El rey Antíoco, pretendiendo la unidad política de su imperio, decidió implantar sus leyes por la fuerza y abolir las de los judíos, que eran al mismo tiempo religiosas y civiles. Para los judíos, aceptar las leyes de Antíoco suponía la apostasía formal de su religión, con todo lo que ello implicaba. Erigieron una estatua de Zeus Olímpico en el Templo de Jerusalén y quemaron todos los libros de la Ley que encontraron. Sin embargo, muchos judíos en Israel se mantuvieron firmes y prefirieron morir antes que apostatar de su fe.

  • 163. Rebelión de Matatías y sus hijos

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    Matatías y sus hijos decidieron no apostatar de su fe y se marcharon de Jerusalén, estableciéndose en Modín. Pero los emisarios del Rey llegaron también a la ciudad de Modín. Como Matatías era una persona notable por su condición sacerdotal y por su comportamiento, los emisarios del rey le instaron a que fuera el primero en obedecer la orden real de ofrecer sacrificios a los ídolos, asegurándole que, si lo hacía, él y sus hijos serían contados entre los amigos del rey. Matatías se negó aludiendo que él y su familia vivirían conforme a la Alianza, a la Ley y a las costumbres de su pueblo. Así comenzaron las primeras rebeliones de Matatías y los suyos contra los emisarios del rey Antíoco que pretendían obligarles a abandonar la Alianza de Dios con sus padres.

  • 164. Muerte de Matatías y relevo de su hijo Judas Macabeo

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    Cuando estaban próximos los días de su muerte, Matatías deja un testamento a sus hijos en el que les exhorta a dar sus vidas por la Alianza de Dios con su pueblo, a confiar en el Señor y a no desfallecer. Tras la muerte de Matatías, su hijo Judas Macabeo toma el mando militar. Judas destaca por su valentía y por su celo por cumplir la Ley de Dios. La forma en que Judas persigue y da muerte a los judíos apóstatas sólo es comprensible en aquella situación histórico-religiosa. Judas vence a Apolonio y a Serón, jefes militares locales del ejército de Siria. Comienza aquí una larga lista de victorias, su fama llegó hasta el rey y todos los gentiles empezaron a hablar de las batallas de Judas.

  • 165. Judas vence al ejército sirio enviado por Lisias

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    Al enterarse el rey Antíoco de la derrota de sus hombres, manda reunir un ejército muy poderoso para luchar contra Judas y los suyos. Antíoco va a Persia para recaudar impuestos y pone al frente del reino a Lisias, confiándole también la educación de su hijo Antíoco. Lisias envía a Tolomeo, a Nicanor y a Gorgias a la tierra de Judá con el mandato de destruirla como había ordenado el rey Antíoco. Judas y los suyos se reúnen en el santuario de Mispá, frente a Jerusalén, para invocar la ayuda del Señor. Gorgias toma consigo cinco mil hombres y un millar de jinetes para atacar a los judíos de improviso por la noche, pero Judas y sus hombres se enteran y se enfrentan a ellos alcanzando una gran victoria.

  • 166. Judas vence a Lisias y purifica el templo

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    Cuando Lisias se entera de lo ocurrido se queda perplejo y descorazonado porque los planes con Israel no habían salido como él deseaba ni como el rey le había ordenado. Al año siguiente reúne cinco mil jinetes y sesenta mil soldados para combatir de nuevo contra los judíos. Judas vence a Lisias y sube a Jerusalén para purificar y dedicar el Templo y así poder reanudar el culto.

  • 167. Muerte de Antíoco IV Epífanes

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    Cuando los pueblos vecinos se enteraron de que Judas había reconstruido el altar y dedicado el Santuario como antes, se pusieron muy furiosos y decidieron eliminar a los descendientes de Jacob que vivían en medio de ellos. Judas tomó la decisión de castigar a todos los pueblos que vejaban a los judíos y envió a Simón a liberar a los judíos de Galilea, él y Jonatán fueron a liberar a los que estaban en Galaad y a José y Azarías los dejó en Judá para defenderla. José y Zacarías, al tener noticias de los éxitos de Simón, Judas y Jonatán, desobedecen a Judas y combaten contra los gentiles que les rodeaban. Sufrieron una gran derrota, pero Judas y sus hermanos regresaron y continuaron con las victorias. Cuando el rey Antíoco IV Epífanes es informado de las victorias de Judas se sumerge en una gran tristeza y acaba muriendo.

  • 168. Demetrio se proclama rey y mata a Antíoco V Eupator

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    Los judíos traidores a la Ley y aliados a los sirios piden la intervención del nuevo rey de Siria, Antíoco V Eupator, ante el intento de Judas de hacerse con el control militar de Jerusalén. El rey reúne a un gran ejército para luchar contra Judas y los suyos. Cuando el ejército del rey estaba a punto de lograr una victoria sobre Judas, Lisias se entera de que Filipo había regresado a Antioquía para dar un golpe de estado. Lisias propone al rey negociar la paz con los judíos y regresar a Antioquía. Mientras tanto, Demetrio, hijo de Seleuco, se proclama rey de Siria y acaba con la vida de Lisias y del rey Antíoco V Eupator. El nuevo rey Demetrio nombra Sumo Sacerdote a Alcimo y gobernador de Judá a Báquides, a quienes ordena vengarse de los hijos de Israel.

  • 169. Muerte de Judas Macabeo

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    La oposición de Judas a la política y a la maldad del Sumo Sacerdote Alcimo y las acusaciones de este ante el rey ocasionan un nuevo ataque del ejército imperial contra Judá y Jerusalén. El rey Demetrio envía a Nicanor para exterminar al pueblo judío. Judas, una vez más, sale victorioso y decide hacer un pacto con los romanos. Estos firman un tratado de alianza y paz con los judíos. Cuando Demetrio se entera de que Nicanor y su ejército habían caído en combate, envía de nuevo a Báquides y a Alcimo a la tierra de Judá con el mandato de acabar con los judíos. Esta vez Judas Macabeo muere en combate y Jonatán y Simón le dan sepultura en Modín.

  • 170. Jonatán sucede a su hermano Judas

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    Tras la muerte de Judas en el año 160 a.C., Jonatán se pone al frente del pueblo judío hasta el año 142 a.C. Con Jonatán los judíos adquieren tanto la independencia y libertad religiosa como la soberanía política. Jonatán pide a su hermano Juan que acompañe a las mujeres y a los niños, junto con toto el equipamiento, a la tierra de nabateos para ponerlos a salvo. Sin embargo, antes de llegar, los hijos de Yambri matan a Juan y echan mano de todo lo que tenía. Jonatán venga la muerte de su hermano Juan y el general sirio Báquides, al enterarse, se dirige con su ejército a luchar contra Jonatán.

  • 171. Alejandro Epífanes comienza a reinar en oposición al rey Demetrio

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    El sumo sacerdote Alcimo ordena derribar el muro del atrio interior del Templo que separa el patio de los gentiles del atrio de los judíos, pero cuando comienza la demolición Alcimo cae enfermo y muere en medio de grandes sufrimientos. Tras este acontecimiento, el general sirio Báquides se ve obligado a negociar la paz con Jonatán. Alejandro Epífanes se autoproclama rey de Siria y comienza a reinar en oposición al rey Demetrio. Ambos intentan ganarse el favor de Jonatán, quien sabe sacar partido de las ofertas que le hacen desde los dos bandos. Jonatán es nombrado sumo sacerdote por el rey Alejandro.

  • 172. Jonatán es nombrado estratega y gobernador por el rey Alejandro

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    El rey Alejandro reúne un gran ejército para luchar contra el rey Demetrio. Alejandro vence a Demetrio y contrae matrimonio con la hija de Tolomeo, rey de Egipto. Alejandro nombra a Jonatán gobernador de Judea y estratega de los judíos, de modo que Jonatán alcanza el poder civil y religioso. El año 147 a.C., el hijo del rey Demetrio, Demetrio II Nicátor, tras apoderarse de Celesiria, se propone castigar a Jonatán por su apoyo a Alejandro. Pone al frente de su gobierno al general Apolonio y le envía a luchar contra Jonatán. Jonatán derrota a Apolonio.

  • 173. Caída de Alejandro y reinado de Demetrio II

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    Tolomeo, rey de Egipto, engaña a su yerno Alejandro y hace un pacto con Demetrio II ofreciéndole a su hija, la misma que le había entregado a Alejandro. Así Tolomeo entra en Antioquía y se impone la corona de Asia, además de la de Egipto que ya tenía. Cuando Alejandro se entera sale a su encuentro, pero tiene que huir a Arabia donde Zabdiel le corta la cabeza. Tolomeo muere tres días después y Demetrio II comienza a reinar el año 145 a.C. El año 144 a.C. Antíoco VI, hijo de Alejandro, recupera el trono de su padre apoyado por Trifón, un personaje ambicioso que causará grandes males a los judíos. Jonatán pide al rey Demetrio que retire sus tropas de Jerusalén y de las demás fortalezas y Demetrio II le hace promesas que no cumplirá nunca. Entonces Jonatán se pone del lado de Antíoco VI, hijo de Alejandro, y lucha contra el ejército de Demetrio obteniendo importantes victorias.

  • 174. Traición de Trifón y muerte de Jonatán

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    Es el momento propicio para ratificar los tratados con Roma y Esparta, y así lo hace Jonatán, que sigue luchando contra las tropas de Demetrio. Por otra parte, tanto Jonatán como su hermano Simón continúan cumpliendo sus funciones de estrategas, defendiendo tanto los intereses de Antíoco VI contra Demetrio, como también los suyos propios, entre otros, la reconstrucción de Jerusalén. Pero en la corte de Antíoco VI las cosas no van bien: Trifón quiere matar al rey para ocupar el trono, pero sabe que Jonatán no lo permitirá, así que le tiende una trampa a Jonatán y le hace prisionero en Tolemaida. El pueblo judío elige a Simón en sustitución de Jonatán.

  • 175. Muerte de Jonatán y elección de Simón

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    Trifón finalmente mata al rey Antíoco VI y reina en su lugar. Simón se enfrenta a Trifón, quien ataca Judea y mata a Jonatán al que tenía prisionero. Entonces Simón busca la amistad de Demetrio II, que dominaba en algunas regiones del imperio, y consigue de él la plena independencia política. Se adueña además de Gazara y toma la Ciudadela en Jerusalén. Todo esto motiva el encendido elogio que le tributa el autor de este libro. Simón además renueva los tratados de paz con Roma y Esparta y recibe la alabanza del pueblo en una amplia inscripción conmemorativa.

  • 176. Juan Hircano, hijo de Simón, al frente de los judíos

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    Antíoco VII, hijo de Demetrio II, corrobora a Simón todas las exenciones de impuestos que le habían concedido sus predecesores, le autoriza a acuñar moneda propia, le confirma que Jerusalén y el Santuario permanecerán libres y le condona todas las deudas presentes y futuras. Sin embargo, cuando ve que no necesita a Simón para luchar contra Trifón, quebranta todo lo que había acordado enemistándose con él y atacándole. Juan Hircano, hijo de Simón, logra detener a los enemigos, obteniendo la victoria sobre ellos.

  • 177. Muerte de Simón y comienzo de II Macabeos

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    Tolomeo, yerno de Simón, acaba con la vida del Macabeo y de sus hijos Matatías y Judas. Con Juan Hicarno se inicia la dinastía de los Asmoneos. El segundo libro de los Macabeos comienza con dos cartas dirigidas por los judíos de Jerusalén a los de Egipto en las que se refleja la comunión entre ambos, que se fundamenta en que todos participan igualmente de la Alianza de Dios con los patriarcas y por este motivo deben celebrar en común la fiesta de la Dedicación del Templo de Jerusalén, llamada también fiesta «de las Tiendas del mes de Kisleu» o «de los Tabernáculos» por su semejanza con la de los Tabernáculos.

  • 178. Propósito de II Macabeos

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    El propósito del segundo libro de los Macabeos es mostrar cómo se desarrollaron los hechos que llevaron a cabo la liberación del judaísmo y la institución de la fiesta de la Dedicación del Templo. Antes de comenzar la narración, el autor desvela la fuente de la que ha extraído sus datos, es decir, los cinco libros de Jasón de Cirene. El autor también desvela la forma en que va a proceder, la cual consiste en proporcionar deleite a los que deseen leer, facilidad a quienes quieran aprender de memoria y utilidad a todos los lectores, dejando la exactitud de cada detalle a los historiadores y esforzándose en seguir las reglas de un resumen.

  • 179. Intento frustrado de Heliodoro de profanar el Templo

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    El autor del libro afirma que gracias a la piedad del sumo sacerdote Onías, los habitantes de Jerusalén vivían completamente en paz y se mantenían fieles a la Ley del Señor. Incluso Seleuco, rey de Asia, sufragaba todos los gastos relativos al servicio de los sacrificios. Pero Simón, prefecto del Templo y judío proclive a las costumbres griegas, al no poder imponerse a Onías, acude a Apolonio, jefe militar de Celesiria y Fenicia, para informarle sobre el tesoro del Templo. Apolonio avisa al rey, quien envía a Heliodoro para confiscar todas las riquezas del Templo. El pueblo horrorizado suplica al Señor que mantenga a salvo los depósitos del Templo. Ante semejante panorama, Dios interviene milagrosamente.

  • 180. Usurpación del sumo sacerdocio y helenización de Jerusalén

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    Simón, prefecto del Templo, comienza a calumniar abiertamente al sumo sacerdote Onías. Éste, viendo el peligro de una guerra civil, pide ayuda al rey Seleuco para alcanzar la paz. Pero el rey Seleuco es asesinado por Heliodoro y cuando Antíoco IV Epífanes sube al trono, Jasón, hermano de Onías, adquiere para sí el sumo sacerdocio mediante la corrupción. Jasón introduce las costumbres griegas contrarias a la Ley y es tal la paganización del pueblo elegido que Jerusalén acaba participando en los juegos quinquenales de Tiro y haciendo sacrificios a Hércules.

  • 181. Muerte de Onías y saqueo del Templo

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    Pasados tres años, Melenao, que ni siquiera pertenecía a la tribu sacerdotal, usurpa el sumo sacerdocio a Jasón. Menelao ejerce el poder despóticamente y, para pagar el dinero que había prometido al rey por su nombramiento como sumo sacerdote, roba unos objetos del Templo. Onías se lo reprocha y Menelao ordena su muerte. Tras muchos robos sacrílegos, el pueblo se rebela y comienza un juicio contra Menelao. Menelao compra a Tolomeo Dorimenes, quien convence al rey de que es inocente y todos los que habían defendido la ciudad, el pueblo y los objetos sagrados, son condenados a muerte. El rey Antíoco, tras una segunda expedición a Egipto, entra en Jerusalén y saquea el Templo de Jerusalén.

  • 182. Colocación de la estatua de Zeus en el Templo y prohibición del judaísmo

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    Tras saquear el Templo, el rey Antíoco envía a Jerusalén a Apolonio con la orden de matar a todos los varones de edad adulta y de vender a las mujeres y a los niños y deja como gobernadores a Filipo en Jerusalén, a Andrónico en Garizim y a Menelao como sumo sacerdote. Más tarde, envía a un anciano ateniense para obligar a los judíos a abandonar las leyes de sus padres y para profanar el Templo de Jerusalén dedicándolo a Zeus Olímpico, y el de Garizim a Zeus Hospitalario. El Templo se llenó de desenfreno y orgias y se emitió un decreto por el que se ordenaba la muerte de aquellos judíos que no quisieran acoger las costumbres griegas. Judas Macabeo y sus compañeros se retiran a las montañas para no incurrir en profanación.

  • 183. Martirio y ejemplo de Eleazar

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    Para atemorizar a los judíos, intentan forzar al escriba Eleazar, hombre de avanzada edad y de aspecto muy venerable, a comer carne de cerdo metiéndosela a la fuerza en la boca. Pero Eleazar, prefiriendo una muerte gloriosa a una vida ignominiosa, se adelanta voluntariamente al suplicio escupiendo el bocado. Los encargados del impío banquete sacrificial, como conocían a Eleazar desde hacía mucho tiempo, le piden que finja comer de la carne del sacrificio para librarse de la muerte. Pero Eleazar responde que fingir no es digno de su edad, y que prefiere entregar la vida, dejando a los jóvenes un noble ejemplo de morir voluntaria y noblemente por las santas y venerables leyes.

  • 184. Martirio de siete hermanos con su madre (1)

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    El martirio de los siete hermanos es uno de los pasajes más conocidos de la historia de los Macabeos. La valentía de estos jóvenes aparece como consecuencia del buen ejemplo dado por el escriba Eleazar. La intervención de la madre divide la escena en dos partes: La primera con el martirio de los seis hermanos mayores y la segunda con el martirio del menor y de la madre. En este programa comentamos el martirio de los seis hermanos mayores. Veremos cómo aparece progresivamente la afirmación de la resurrección de los justos y el castigo de los malvados.

  • 185. Martirio de siete hermanos con su madre (2)

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    Comentamos hoy el martirio del hermano menor y de su madre, que representa proféticamente a la santa Iglesia, quien engendra hijos espirituales para Dios. La madre, viendo morir a sus siete hijos en el plazo de un día, lo soportaba con serenidad gracias a la esperanza en el Señor y exhortaba, en su lengua patria, a cada uno de ellos a que aceptaran la muerte para que, en el tiempo de la misericordia, los pudiera recuperar a todos.

  • 186. Martirio de siete hermanos con su madre (3) y reacción militar de Judas

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    Tanto la madre como el hermano menor reafirman la doctrina anterior; pero éste último ofrece un aspecto nuevo, afirmando que la muerte aceptada por los justos tiene un valor expiatorio en favor de todo el pueblo. La afirmación del valor expiatorio de la muerte de los mártires nos prepara para comprender el valor redentor de la muerte de Jesucristo. Aunque hemos de tener en cuenta que Cristo, con su muerte, no sólo detiene el castigo merecido por todos los hombres, sino que, por su gracia, hace justos ante Dios a los hombres pecadores. Judas formó un ejército organizado para luchar contra Nicanor, quien tenía la orden del rey de ejecutar a toda la raza de los judíos.

  • 187. Primeras victorias de Judas y muerte de Antíoco Epífanes

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    Tras reclutar un ejército entre los que permanecían fieles al Señor, Judas suplica al Señor que mirara al pueblo pisoteado por todos y se compadeciese del Templo profanado por hombres impíos; que tuviera misericordia de la ciudad devastada y a punto de quedar arrasada; que escuchara el grito de la sangre que clamaba hasta Él; que recordase la injusta muerte de niños inocentes y las blasfemias proferidas contra su nombre; y que mostrase su odio al mal. Judas y su ejército, con la ayuda del Señor, vencieron al ejército de Nicanor. Antíoco, al conocer la noticia, enfermo de ira y acabó muriendo de forma miserable.

  • 188. Purificación del Templo e institución de la fiesta de la Dedicación

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    Macabeo y sus compañeros, guiados por el Señor, recuperaron el Templo y la ciudad. Después de purificar el Templo ofrecieron sacrificios tras una interrupción de dos años. Levantaron también el altar del incienso, las lámparas y la ofrenda de los panes. Después, postrados en tierra, pidieron al Señor que nunca más cayeran en tales desgracias, sino que, si alguna vez pecaban, fueran corregidos por Él con clemencia sin ser entregados a los blasfemos y bárbaros gentiles. A continuación, con un decreto y en consejo público, establecieron para toda la nación judía celebrar cada año esta fiesta de la Dedicación.

  • 189. Ataque de Lisias y cartas otorgando la paz a los judíos

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    Lisias, ministro del rey, reunió alrededor de ochenta mil hombres y marchó contra los judíos con el propósito de hacer de la ciudad una residencia para los griegos, imponer el mismo tributo al Templo que a los demás santuarios de los gentiles y poner en venta cada año el sumo sacerdocio. No pensaba en absoluto en el poder de Dios, sino que quería hacer de Jerusalén una ciudad de paganos. Pero tras sufrir una derrota en la ciudad de Bet-Sur, comprendió que los hebreos eran invencibles porque Dios estaba con ellos y envió una embajada para alcanzar un acuerdo de paz que permitiera a los judíos vivir según sus costumbres.

  • 190. Sacrificio por los difuntos y nuevo acuerdo de paz

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    Judas sale victorioso una vez más, tras una expedición contra Timoteo y Gorgias. Al trasladar los cuerpos de los soldados caídos a los sepulcros, se encontraron con que debajo de las túnicas de cada uno de los muertos había objetos sagrados prohibidos por la ley judía. Por ello, recurrieron a la oración y enviaron una colecta a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio expiatorio por los difuntos, con el fin de que fueran perdonados sus pecados. El año 149 el rey Antíoco avanzó contra Judea y, tras ser derrotado, llegó a un acuerdo de paz con los judíos permitiéndoles practicar su religión con libertad y dejando a Judas como gobernador de Judea con autoridad reconocida por el mismo rey.

  • 191. Llegada al trono de Demetrio I y rebrote de la persecución

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    Demetrio, hijo de Seleuco, después de acabar con la vida de Antíoco y de su tutor Lisias, atraca en el puerto de Trípoli y se apodera de la región. El sumo sacerdocio de Jerusalén estaba vacante desde la muerte de Menelao, y Alcimo, del partido favorable a los griegos, se presenta ante Demetrio buscando acabar con Judas y hacerse con el poder en Jerusalén. Demetrio envía a Nicanor para que elimine a Judas y nombre a Alcimo sumo sacerdote, pero Nicanor acaba tramando amistad con Judas y pactando la paz. Alcimo, viendo el buen entendimiento entre ellos, se presenta ante Demetrio acusando a Nicanor de actuar contra los intereses del gobierno. El rey furioso ordena a Nicanor que envie preso a Antioquía al Macabeo. Nicanor buscaba el momento oportuno para apresar a Judas, pero Judas se da cuenta y se esconde de Nicanor.

  • 192. Victoria de los judíos y conclusión del libro

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    Nicanor, general enemigo de los judíos, decide atacar en sábado, desafiando abiertamente a Dios. Judas Macabeo, en cambio, fortalece a su pueblo con palabras basadas en las Escrituras y en la confianza en la ayuda divina. Antes de la batalla, Judas tiene un sueño en el que Onías, el antiguo sumo sacerdote, y el profeta Jeremías interceden por Israel y le entregan una espada de oro como símbolo de la victoria que Dios concederá. Animado por esta visión, Judas exhorta a su ejército a luchar con valentía, confiando no en las armas sino en el poder del Señor. En la batalla Nicanor muere y su ejército es derrotado. Judas ordena cortar la cabeza y el brazo del enemigo y exponerlos en Jerusalén como signo del castigo divino. El pueblo alaba a Dios, que ha protegido su Templo, y establece la fiesta del “Día de Nicanor” para recordar la liberación. El autor concluye así el segundo libro de los Macabeos.