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Los israelitas emprenden la marcha desde Cadés hacia Moab. El primer pueblo con el que se cruzan es Edom, pueblo descendiente de Esaú. El rey de Edom les impide el paso por sus tierras y el pueblo de Israel se ve obligado a dar un largo rodeo hasta llegar a las llanuras de Moab. Una vez allí, el rey de Moab, ante el temor de una posible invasión, contrata a Balaam para que maldiga a los israelitas y acabe con ellos.

