8. El pecado de Acán

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Josué deja con vida a Rahab y a toda su casa, como había prometido, y Rahab se incorpora al pueblo de Israel. Los israelitas prenden fuego a la ciudad y prosiguen su ocupación de la Tierra Prometida dirigiéndose a la ciudad de Ay. Pero esta vez fracasan en la conquista de la ciudad porque un israelita, Acán, no respeta la ley del anatema y se queda parte del botín para su uso particular, olvidando que la tierra de Canaán es un don de Dios a su pueblo que exige la fidelidad a Dios y la unidad entre sus miembros.