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Acán confiesa que ha violado el pacto con el Señor y que ha cometido una infamia en Israel, quedándose con parte del botín consagrado al anatema. Finalmente Acán es lapidado y sus bienes quemados. El pueblo de Israel continua con la conquista de la Tierra Prometida. Esta vez toma la ciudad de Ay con éxito y a continuación Josué construye un altar al Señor, en el que se ofrecen holocaustos y sacrificios de comunión y junto al que se lee la Ley de Moisés a todo el pueblo reunido alrededor del Arca de la Alianza.

