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A la llegada a Canaán el Señor se manifiesta a Abrán y le promete aquella tierra para su descendencia. Abrán, en acción de gracias por la promesa divina, va construyendo altares e invocando el nombre del Señor a medida que recorre esa tierra.
Contamos con la presencia de Carmela del Casar, madre de familia numerosa.

