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Cuando Abrán tenía 96 años el Señor se le manifiesta y le pide que sea perfecto. Reafirma su promesa de darle una gran descendencia y le cambia el nombre por Abrahán, que significa “padre de multitud de pueblos”.
Cuando Abrán tenía 96 años el Señor se le manifiesta y le pide que sea perfecto. Reafirma su promesa de darle una gran descendencia y le cambia el nombre por Abrahán, que significa “padre de multitud de pueblos”.