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El corazón del Faraon sigue endurecido y sin reconocer la mano de Dios, a pesar de todas las plagas anteriores. Así sobreviene la octava plaga, las langostas y la novena, las tinieblas.
El corazón del Faraon sigue endurecido y sin reconocer la mano de Dios, a pesar de todas las plagas anteriores. Así sobreviene la octava plaga, las langostas y la novena, las tinieblas.