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A pesar de las ocho plagas anteriores el Faraon no cede y sobreviene la novena plaga: unas terribles tinieblas lo invaden todo. Pero, el Faraon tampoco deja marchar a los hebreos y Dios le avisa, a través de Moisés, de que si no cambia de parecer llegará una décima plaga: la muerte de los primogénitos.

